Batalla
de Matasiete
Monumento Cerro Matasiete, IPC (2004-2006).
Francisco Javier
Yanes
El jefe enemigo
creyendo atemorizadas nuestras tropas por su reunión en la capital, osó
presentarse el 31 a las siete de la mañana en el cerro de Matasiete con 2.000
españoles y 600 criollos; llamando igualmente la atención con sus buques por los
puertos de Manzanillo, Constanza y Juan Griego, y manteniendo un fuego continuo
de artillería. El general Gómez observó aquella operación, excitó las tropas al
cómbate, y sin que el enemigo observase nuestros movimientos, mandó al jefe de
estado mayor que emboscase las tres compañías de cazadores de los batallones
“General Bolívar”, “General Mariño” y “General Arismendi” desde la quinta de
Hidalgo hasta el Guamal; que la caballería se colocase de San Francisco a la
Casa Fuerte que está al pié de la Caranta, y que todas las alturas se reforzasen.
Verificada esta operación después de haber ostentado el enemigo sus fuerzas y
observado nuestras operaciones, empezaron a bajar el cerro dejando en su
extremo solo el cuerpo de reserva con Morillo, ocupando sus cazadores las empalizadas
y cocales inmediatos desde la huerta de Espinoza basta la de Gerónimo Rodríguez
en cuya casa tenía aquella apoyada su izquierda.
“El cuerpo de reserva provocado por
ocho carabineros al mando del coronel Pablo Ruiz, descendió de la altura a las
ocho y media de la mañana, dejando en ella a Morillo y cien hombres emboscados
a su inmediación. Habiéndose aproximado al centro la reserva, se emprendió como
a las nueve, de una y otra parte un vivísimo fuego: el enemigo pretendió cargar
por el flanco izquierdo sobre nuestros cazadores de la derecha; pero la Caranta
sirvió su artillería con tal acierto que les forzó a replegar con mucha pérdida.
“El general comandante de las tropas,
el jefe del estado mayor y el subjefe del mismo que recorrían la línea y
exhortaban a aquellas a sostener el combate, tuvieron sus caballos muertos,
pero siguieron mandando a pié la acción.
“El enemigo comenzaba a flaquear por
el ala derecha, pero se conservaba con firmeza su izquierda y centro; y viendo
el general Gómez su resistencia, mandó cien hombres de caballería a las órdenes
del mayor de este cuerpo teniente coronel Rafael Picazo para que les llamase la
atención por la parte de Cazorla, y cincuenta carabineros y otros tantos
lanceros a las del coronel de igual arma Policarpo Mata a incomodarlos por la
Noria; mas observando que ninguno de estos movimientos los consternaban se puso
a la cabeza de la caballería para romper el ala izquierda lo que tampoco fue
posible conseguir por el obstáculo de las empalizadas, a cuyo abrigo se
formaron en columna.
“A las dos y media de la tarde se participó
subía el pequeño cerro, colocado frente a la batería de la Libertad cuya
operación se conoció que no era para atacar, sino para llamar la atención; más
nuestras tropas siempre serenas y firmes nada las arredraba, antes bien cobraban
más ánimo al ver deshechos los cuadros y columnas enemigas. Afligido su centro
e izquierda por la muerte del jefe que la mandaba, y por el destrozo que había
sufrido, el General avanzó en este momento con rapidez sobre ella, y logró
matarles once oficiales y doce soldados.
“A las cuatro las tropas que ocupaban
el Cerro Colorado bajaron a marcha redoblada a incorporarse con el resto de su
ejército, en cuyo transito perdieron mucha gente, retirándose al abrigo de las
empalizadas y bosques y sosteniéndose solamente parte del ala izquierda y reserva
en columna sólida. Nuestras fuerzas aunque en aptitud de perseguirlas, no
pudieron verificarlo porque sobrevino la noche.
“El resultado de esta larga acción fue
que solo 300 hombres de infantería protegidos por una corta caballería y por la
Caranta derrotaron completamente a los 3.000 valientes con que Morillo nos
amenazaba con total exterminio; acción gloriosa para las armas de la República,
para timbre de los margariteños, y lección que puede servir de escarmiento a
los tiranos. Nuestra pérdida fue de cinco oficiales muertos de caballería e
infantería, y diez heridos de las dos mismas armas, incluyéndose también
sesenta soldados fusileros, y veinte de caballería que rindieron sus vidas
cubiertos de honor y gloria. La del enemigo no bajó de quinientos entre
muertos, heridos y dispersos. (La Asunción, 1o de agosto de 1817).
El día 3 de agosto
dispuso el General un paseo militar sobre Pampatar para lo que se escogieron
300 hombres de caballería y 200 de infantería, marchando aquella por el camino
de los Robles, y reunidos en el Cerro de la Ermita, se descubrió una partida
enemiga que fue acometida y destrozada al momento, huyendo unos por los montes y
otros por la ensenada de Moreno, de los cuales se cogieron 17 y por ellos se
supo que Morillo atacaría el 5 por la parte del Norte.
FUENTE:
-Yanes, Francisco Javier (1998). “Historia de Margarita y Observaciones del General
Francisco Esteban Gómez”. Tercera edición. pp. 123-125. Edición especial: Fundación
Margarita 500 años. Editorial Raidis, La Vecindad, Isla de Margarita, estado
Nueva Esparta, Venezuela.
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