Nueva Ciudad de Cádiz, Cubagua

Primera de Suramérica con título. 12 de septiembre de 1528.

MUSEO NUEVA CÁDIZ

El edificio que hoy sirve de sede al Museo Nueva Cádiz fue construido entre los años 1609 y 1612, por el gobernador de Margarita para entonces, Don Bernardo de Vargas Machuca, y tenía dos finalidades: la planta baja se dedicó a la cárcel púbica y la planta alta se dedicó al cabildo o al ayuntamiento.

JARDÍN DEL MUSEO NUEVA CÁDIZ

En él se hallan una amplia variedad de árboles ornamentales y frutales. Entre ellos el denominado “Pandano” una planta tropical con el tronco ramificado y curvado que puede alcanzar varios metros de altura.

LAS PERLAS DE CUBAGUA

La isla de Cubagua que conforma junto con las de Margarita y Coche el estado Nueva Esparta de Venezuela, fue el primer asentamiento español en suelo venezolano y su existencia inicial se debió fundamentalmente a la extracción de las perlas que abundaban en sus aguas y que desaparecieron debido a su explotación irracional.

RUINAS DE LA CIUDAD DE NUEVA CÁDIZ

Nueva Cádiz fue la primera ciudad española de Sur América, organizada en 1526 como Villa de Santiago y luego en 1528 obtuvo formalmente el título de ciudad de Nueva Cádiz. Allí se ejerció una explotación perlífera inmisericorde que les permitió a los conquistadores construir una ciudad relativamente grande, con dos iglesias, otros edificios públicos y de habitación.

ESCULTURAS DE JESÚS CRISTO

Esculturas que reflejan la vida y obra de Jesús Cristo de autoría anónima. “Humildad y Paciencia” y “Jesús atado a la Columna”. Fueron usadas en la Semana Santa de la ciudad de La Asunción.

miércoles, 19 de febrero de 2020

Luisa Cáceres de Arismendi: Personaje histórico, Personaje novelado - Luis Malaver


Luisa Cáceres de Arismendi:
Personaje histórico, Personaje novelado.


Luis Malaver


Desde el mismo siglo XIX, María Luisa Cáceres Díaz, mejor conocida como Luisa Cáceres de Arismendi, pasa de ser  personaje histórico, mujer mártir, esposa del General en Jefe Juan Bautista Arismendi a la literatura, la tenemos en Venezuela heroica  (1881) de Eduardo Blanco, posteriormente en el siglo XX en odas, poemas, obras de teatro, pinturas, esculturas; en 1952 en la novela La mujer del caudillode Nery Russo; en este siglo XXI de nuevo en poemas, obras y monólogos teatrales y en una película inspirada en la novela mencionada: “Luisa, un amor amenazado de muerte” de 2016.


         El personaje histórico que vivió la prisión, la tortura, la muerte de su primer hijo, la humillación y la expatriación, confinada a Cádiz. De Cádiz es fugada a Filadelfia, de allí pasará a Saint Thomas antes de regresar a la Patria, se transforma en un personaje al cual se le buscarán los cauces del arte y la literatura para transcender más allá de la historiografía y poder llenar los vacíos que ésta ha dejado de su periplo por dos de las más importantes ciudades de su tiempo: Cádiz y Filadelfia.


         En el género de la novela histórica, que tan importantes obras ha dado a la literatura hispanoamericana, al conocimiento de nuestra identidad, de lo que fuimos construyendo de ciudadanía, Luisa Cáceres, tiene ya dos acercamientos: la novela de Nery Russo y una novela inédita sobre la cual giraron las consideraciones sobre Historia, Ficción y Novela Histórica.



Aceite de piedra en las islas de Cubagua y de Margarita - Francisco E. Castañeda M.


Aceite de piedra en las islas de Cubagua y de Margarita


Francisco E. Castañeda M.       

(Tomado de Vila, Marco Aurelio, 1998: 43).


Desde Cubagua remitían a España un betún muy solicitado para usos medicinales.
Los viejos duques los pagaban a precio de oro.
Cubagua. Enrique Bernardo Núñez 

  
El propósito fundamental del presente Artículo/Crónica es el de presentar, como en efecto hacemos, un conjunto de referentes históricos de especial significación relacionados con el tema que nos ocupa en esta oportunidad y cuyo título corresponde al significado etimológico de la palabra petróleo, derivada del latín petroleum: “aceite de piedra”; compuesto a su vez de petra: piedra y óleum: aceite.

Las primeras informaciones sobre la presencia de petróleo en el actual territorio neoespartano datan desde los inicios de la ocupación del espacio geográfico cubagüés por parte de la población hispana, es decir, comienzos del siglo XVI. Para esa época,  se solía comentar acerca de la existencia de un “licor viscoso y de olor penetrante” proveniente de un manadero natural llamado “Mene” ubicado en la parte occidental de la isla muy cerca del mar, utilizado por los pobladores originarios fundamentalmente para calafatear sus embarcaciones y “brear” otros utensilios de naturaleza doméstica al igual que para el tratamiento de ciertas enfermedades. Así, vemos como en la Real Cédula fechada en Madrid el 10 de diciembre de 1532, se lee lo siguiente:

Por quanto somos informados que en la isla de Cubagua se ha hallado e descubierto una fuente de un licor de azeite muy provechoso para las enfermedades de las gentes, e me ha sido suplicado diese licencia a los vecinos e moradores de la dicha isla que libremente pudieran aprovechar e aprovechasen dello, con la mi merced fuese, e yo, acatando lo susodicho, tóbelo por bien; e los vecinos e moradores de la dicha isla de Cubagua se pueden aprovechar de dicha fuente de licor de azeite que así se ha descubierto, e como tal puedan gozar e gozen entre todos generalmente, sin que por ello se les pida ni llevar costa alguna; e porque lo contenido en esta mi Cédula venga a noticia de todos mando que sea apregonada por las plazas e mercados de la dicha isla de Cubagua e puerto de ella. Yo, la Reina (Ortografía original. Cedulario de la Monarquía española relativo a la isla de Cubagua, 1984, Tomo I, págs.: 184-185).

Por su parte, el cronista general de Indias, Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés, destaca que,

Tiene [Cubagua] en la punta del Oeste una fuente o manadero de un licor como aceite junto al mar. Dicho licor como aceite es tan abundante y llamado por los naturales stercus demonis, y otros le llaman petróleo y otros asfalto. Consideran a este licor de Cubagua utilísimo para muchas cosas como brear navíos y para diversas enfermedades […] es remedio muy provechoso para la gota y otras enfermedades que proceden de frío, porque este óleo o lo que sea, todos dicen que es calidísimo (Fernández de Oviedo y Valdés, G., 1973: 73).

El poeta rodelero de origen andaluz nacido en la localidad de Alanís y cura beneficiado de la Iglesia de la ciudad de Tunja, Colombia, Juan de Castellanos, quien vivió cinco años aproximadamente en la isla de Cubagua y once en la isla de Margarita, en total dieciséis años: desde 1539 hasta 1555 en el hoy territorio neoespartano, en una de las octavas rimas de sus Elegías respecto al tema en comento, anota: Tienen sus secas playas una fuente/ al oeste do bate la marina,/ de licor aprobado y excelente/ en el uso común de medicina:/ el cual en todo tiempo de corriente/ por cima de la mar se determina/ espacio de tres leguas, con las manchas/ que suelen ir patentes y bien anchas/ (Castellanos, Juan, 1962. Elegía XIII, Canto I, verso 7. Pág.: 106).

Con fecha 30 de abril de 1539, fue exportado con destino a la Península Ibérica el primer “barril” de petróleo crudo venezolano (en este caso, una “barrica de madera de las usadas para transportar el vino”) extraído del mene cubagüés a bordo de la nao Santa Cruz enviado  por Francisco de Castellanos, tesorero de la Nueva Ciudad de Cádiz de Cubagua, a las autoridades metropolitanas con la finalidad de que fuese utilizado para el tratamiento de la dolorosa afección de naturaleza artrítica conocida como Gota que aquejaba con bastante frecuencia al emperador Carlos V (Sequera, A.J., 1997: 21. Véase también,  ANCA, 24, Italia, 2016).

Exceptuando esta referencia sobre el manadero natural de la isla de Cubagua, durante el resto del período colonial no hemos encontrado, hasta el momento presente, otras informaciones sobre la presencia de hidrocarburos en el territorio insular. No obstante, próximo a este espacio geográfico, durante el año de 1799, Alejandro de Humboldt, hace mención a la existencia de un manantial de petróleo en “el Estado Nueva Andalucía, parroquia de Araya, cerca del golfo de Cariaco” (Tejera, Miguel, Venezuela Pintoresca e Ilustrada [1986], citado por Arráiz Lucca, R., 2016).

La entrega de concesiones para la explotación de minerales e hidrocarburos contenidos en el subsuelo del territorio venezolano, comienza en los albores del siglo XX durante la gestión gubernamental de Cipriano Castro. Cabe señalar que, sobre la base de lo establecido en la Ley de Minas correspondiente al año de 1906, tales concesiones “estaban exoneradas de la cancelación de cualquier impuesto estadal (sic)  o municipal, permitiéndoseles además el traspaso a compañías nacionales o extranjeras domiciliadas en Venezuela” (Gómez Ysea, G., 2013: 92). Sin embargo, este derecho otorgado por el Estado a un particular para ejercer alguna acción vinculada con la actividad petrolera se regía, al igual que en la actualidad, por el denominado Sistema Dominial, a saber: “el Estado detenta la propiedad de los Hidrocarburos, explota directamente el recurso y otorga concesiones a terceros obteniendo mayores beneficios para el país. Cuando el Estado otorga una concesión, el beneficiario no obtiene la propiedad de la mina o yacimiento de hidrocarburo, solo obtiene un derecho de explotación de estos” (Peralta Sánchez, K., 2009: 10). Es decir, sobre la base del principio de Accesión Minera, “el propietario del suelo no lo es del subsuelo el cual pertenece al Estado”.

Sobre la base de ese principio, con fecha 15 de enero de 1907, el mencionado presidente Castro otorgó una concesión al señor Carlos Maldonado Romero para explotar los yacimientos de asfalto y petróleo que pudiesen hallarse en la isla de Cubagua por un período de veinticinco años. Sin embargo, dos años después, con fecha 25 de enero de 1909, estos derechos fueron declarados sin fundamento por parte del Ministerio de Fomento por cuanto el concesionario, señor Maldonado Romero, no llegó a realizar ninguna de las prospecciones geológicas contempladas en el contrato establecido entre ambas partes (Mata García, L., 2003).

Posteriormente, durante el año de 1910, un grupo de técnicos de la compañía Venezuelan Development Co. Ltd., estudiaron los afloramientos superficiales de este hidrocarburo tanto en la isla de Cubagua como en la Laguna de Boca Chica localizada en la península de Macanao sin que se llevaran a cabo las perforaciones exploratorias de rigor (Ibídem).

Cabe destacar que esta compañía, la Venezuelan Development, era de origen británico y sus representante legales en Venezuela fueron los señores N.G. Burch y John Allen Tregelles, este último, beneficiario de una de las concesiones de mayor extensión territorial históricamente concedidas por el Estado venezolano: 27 millones de hectáreas, la cual fue otorgada el 10 de diciembre de 1910 y conocida con el nombre de Concesión Tregelles

Volviendo al tema que nos ocupa, después de haber transcurrido dos años, en el mes de marzo de 1912, los geólogos Franklin Prout y Pike Henley, realizaron diversos estudios exploratorios tanto en la isla de Cubagua como en la isla de Margarita, cuyos respectivos territorios para ese momento histórico formaban parte de la concesión otorgada a la Caribbean Petroleum Company. Una de las recomendaciones propuestas por los citados técnicos fue la adquisición de 500 hectáreas de terreno en los alrededores de la mencionada Laguna de Boca Chica, desconociéndose si dicha operación de compraventa fue debidamente realizada  (Ibídem).

Respecto a la compañía Caribbean Petroleum Company, resulta importante presentar un breve historial de la misma. Veamos:

Se trataba de una empresa establecida en la ciudad de Nueva York desde el año de 1911 para la exploración y explotación de hidrocarburos, subsidiaria de la General Asphalt of Philadelphia la cual, a través de otra de sus filiales, la New York and Bermúdez Company, constituida en la ciudad de Nueva York el 24 de octubre de 1885, había iniciado desde el año de 1887 la explotación del depósito de asfalto considerado como el de mayor reserva mundial de esa variedad de petróleo: el Lago de Guanoco, conocido también como Lago Bermúdez, ubicado en el municipio Benítez del estado Sucre (Cfr. Malavé, J., 2009: 17. Lieuwen, E., 2016: 20 y ss).

Durante el año de 1912, el gobierno de Juan Vicente Gómez después de haber revertido a la Nación la concesión cedida a J.A. Tregelles, la otorgó nuevamente al Dr. Rafael Max Valladares quien, para ese momento, se desempeñaba como representante legal de la empresa General Asphalt, con la finalidad de explorar y explotar los hidrocarburos contenidos en el subsuelo del espacio geográfico cedido. La extensión territorial de la citada concesión fue prácticamente similar a la de su antecesor: 27 millones de hectáreas aproximadamente, las cuales cubrían doce estados de la República además del Territorio Federal Delta Amacuro. Nueva Esparta, fue una de las doce entidades federales que formaban parte de la aludida cesión. Lo interesante de esta transacción fue que apenas transcurrido solo dos días de haberse suscrito el contrato en referencia, tales derechos fueron cedidos de manera inmediata por el Dr. Valladares a una subsidiaria de la Compañía General Asphalt: la Caribbean Petroleum Company (Betancourt, R., 1986:41.Véase también, Marín Ch., D., 2012: 25). Ello explica porque los geólogos Prout y Henley, anteriormente nombrados, realizaron los estudios correspondientes en los territorios insulares de Cubagua y Margarita pues tales espacios habían sido adjudicados a la empresa Caribbean.

Como consecuencia de ese traspaso conocido como la “Concesión Valladares”, se generaron numerosos reclamos por los representantes legales de otras compañías petroleras de origen extranjero. Uno de ellos fue el del ciudadano norteamericano Harry W. Schumacher, personaje de especial significación en lo que respecta a la actividad minera insular (1), quien demandó ante la Corte Federal y de Casación la nulidad de esta negociación; sin embargo, la sentencia de esa Instancia legislativa fue “negar la cualidad e interés del acto”. En virtud de ello, varios representantes del Foro público venezolano consideraron que esos contratos eran “jurídicamente inexistentes” (Betancourt, R., 1986: págs. 20 y 42. Véase también, Martínez A., 1986: 84).  

Durante el año de 1913, el grupo británico-holandés: Royal Dutch-Shell, adquirió el control total de la mencionada Caribbean Company mediante el pago de U.S. $ 1.500.000 y una participación o royalty del 8% (Betancourt, R., 1986: 44). Es menester destacar, sobre la base de nuestras indagaciones realizadas personalmente en el Registro Principal del estado Nueva Esparta, que dicha compañía fue presentada en el Registro de Comercio estatal de acuerdo con el contenido del documento siguiente:

Con fecha 14 de junio de 1915, por intermedio del Sr. Lewis Jefferson Proctor, mayor de edad y de profesión ingeniero, fue registrada la Compañía The Caribbean Petroleum Company, la cual, sobre la base de los dispuesto en el Código de Comercio publicado en la Gaceta Oficial Nº 11.510 correspondiente al 11 de enero de 1912 y la Gaceta Municipal del Distrito Federal, Nº 1.587, fue inscrita en el Juzgado de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y Criminal, Jurisdicción Mercantil en La Asunción. 14 de junio de 1915, 106º y 57º. Inscrita en el Registro de Comercio de este Tribunal con el número uno (Registro Principal).

Durante el mes de mayo del año de 1921, al señor Pedro Vicente Navarro, le fue concedida  la autorización correspondiente para la explotación del petróleo contenido en el subsuelo cubagüés. Igualmente, al año siguiente de 1922, también le fue autorizada una cesión del mismo espacio geográfico al señor José María Merchán, pero ambas concesiones caducaron pues no realizaron ningún tipo de actividad tanto exploratoria como extractiva (Martínez, A., 1986: 66 y 67. Véase también, Mata García, Luis, 2003).

Después de estas fallidas experiencias, durante el mes de julio del año de 1937, según la Gaceta Oficial Nº 19302, le fue otorgada al señor Gonzalo Senior la concesión para explotar los posibles yacimientos petroleros existentes en  la isla de Cubagua. A tales efectos, se constituyó la Compañía Anónima Yacimientos Petrolíferos de Cubagua. Así, en el año de 1939, el geólogo Philips Andrews, realizó el primer estudio relacionado con esa materia en dicha ínsula el cual arrojó como resultado la presencia de un “manadero de petróleo de 15º API” (Mata García, L., op.cit.). Es decir, que de acuerdo con la escala API cuya aplicación permite medir la densidad del crudo (petróleo en su estado natural) en comparación con el agua, se trataría de un petróleo de los llamados livianos.

Durante ese mismo año de 1939, la empresa Socony Vacuum Company  inició la perforación para la C.A. Yacimientos de Cubagua, del primer pozo exploratorio en ese territorio insular llamado el Cubagua I, el cual alcanzó una profundidad de 1424,5 metros siendo abandonado el 18 de junio de 1940 (Ibídem). Transcurrido un mes, el 18 de julio de ese año, empezó la perforación del Cubagua II y al llegar a los 1572 metros, también fue abandonado porque como ocurrió con el anterior, “ninguno de los dos pozos alcanzó las arenas con potencialidades petrolíferas” (Ibídem).  

Es menester señalar que la empresa Socony Vacuum Company, constituida en la ciudad Nueva York, USA,  en el año de 1934, era subsidiaria de la Standard Oil de Nueva York  fundada en Cleveland en 1862 por el señor John D. Rockefeller. Durante el año de 1966, la Socony Vacuum Company, cambió su denominación por la de Mobile Oil y actualmente se conoce como la compañía Exxon Mobile.

En lo que concierne específicamente a la isla de Margarita respecto a la presencia de hidrocarburos contenidos en el subsuelo de su espacio geográfico, además del resumidero superficial de petróleo en el área de la Laguna de Boca Chica ubicada en la península de Macanao el cual fuese mencionado en el año de 1910 por los técnicos de la empresa Venezuelan Development Co. Ltd. tal como lo hemos anotado en párrafos anteriores, también fue localizado otro depósito importante por el ingeniero Charles F. Z. Caracristi quien, en su artículo publicado en la Revista de Ingeniería y Minería de Nueva York, informa que en el año de 1916 descubrió un Mene en la Punta de Arenas de Macanao, Isla de Margarita, “lo cual podría dar esperanzas para descubrir depósitos de petróleo en el área” (Martínez R., A., 1986: 64).

Asimismo, durante el año de 1922, fue cedido para la exploración y explotación de hidrocarburos las tierras correspondientes a la localidad conocida como Sitio de Suárez, perteneciente al actual municipio Francisco Esteban Gómez. Sobre el particular, leamos el contenido del documento siguiente:

Yo, Alfredo García, comerciante domiciliado en la ciudad de Caracas, República de Venezuela, de tránsito en esta ciudad y procediendo en mi carácter de apoderado de los señores: Juan Francisco, Rosario María y Buenaventura González, según poder que tienen otorgado ante el Juzgado del Municipio Sucre en 28 de abril de 1922 anotado bajo el Nº7, folio 6 del Registro de Poderes […] y Fernando Rojas, según poder otorgado ante el Juzgado del Municipio Sucre , Nueva Esparta, con fecha 26 de septiembre de 1923, anotado bajo el Nº1, al folio 1 y su vuelto del Registro de Poderes. Por el presente documento, declaro: que cedo y traspaso con pleno dominio libre de todo gravamen a la MAGDALENA SANTANDER OIL FIELDS CORPORATION, domiciliada en Nueva York, 165, Broadway, Sociedad Anónima debidamente organizada y existente con arreglo a las leyes del Estado de Delaware, EE.UU. de América, todos los derechos que correspondan a mi mandante en los permisos de exploración de petróleo, gases naturales y demás minerales hidrocarburados concedidos por el Ministro de Fomento de los EE.UU. de Venezuela, con fecha 6 de febrero de 1922, en los terrenos de las posesiones propiedad de mis mandantes ubicados en el Distrito Gómez del Estado Nueva Esparta, denominados y alinderados así: Sitio de Suárez […]. El precio de esta cesión es la cantidad de cien Bls. Oro venezolano en dinero efectivo (Negrillas del autor)que he recibido del cesionario a mi completa y entera satisfacción legal de todos los derechos arriba expresados con el otorgamiento de la presente escritura, más una participación del 2 ½ por ciento de la producción bruta del mineral […] Para todo lo referente a esta negociación, las partes han convenido designar a la ciudad de Caracas, capital de la República de Venezuela, como domicilio. Y yo, Antonio Andújar, mayor de edad, comerciante, domiciliado en la ciudad de Nueva York, EE.UU. de América, en mi carácter de Presidente  de la antes mencionada Magdalena Santander Oil Fields Corporation, para cuyo caso fuy (sic) debidamente electo en sesión de la Junta Directiva de la Compañía celebrada el día 22 de enero de 1924, según consta en las minutas respectivas, declaro que acepto en todas sus partes la cesión anterior y obligo a la Compañía que represento por la parte que le concierne y que le sustituye en las obligaciones y derechos que correspondían al cedente por virtud del permiso objeto de la presente cesión. El papel sellado y las estampillas correspondientes serán inutilizadas en el acto de protocolización del presente documento por ante el Registro respectivo. Nueva York, 25 de enero de 1924 (Tomado textualmente de Quijada de González, E., 1998: 263).

De esta manera,  grosso modo, hemos realizado este sucinto recuento histórico sobre la presencia y explotación de hidrocarburos en el actual espacio geográfico neoespartano. Se trata de una materia que amerita ser estudiada con mayor dedicación y rigurosidad académica. Es necesario, en virtud de su importancia, profundizar no solo sobre este aspecto en particular, sino también sobre la presencia y papel desempeñado por el hombre insular desde los albores del siglo XX en la Historia del Petróleo Venezolano. De esos hombres de sol y de sal, ‘hacedores’ de los pueblos que surgieron y se desarrollaron a la vera de los yacimientos petroleros e igualmente, de esos mismos hombres pioneros y activos participantes en las primeras organizaciones del movimiento sindical propio de esta industria venezolana.

NOTAS: (1) El ciudadano norteamericano, ingeniero de minas, Harry W. Schumacher, tuvo una destacada actuación en el desarrollo de la actividad extractiva de minerales en  el territorio  insular llevada a cabo en las primeras décadas de la centuria pasada. Fue el último gerente de la Margarita Minnig and Manufactering Company encargada de la explotación de la magnesita  contenida en los depósitos existentes en el subsuelo de las localidades: Boquerón, La Constanza y Loma de Guerra, ubicadas en el municipio  Francisco Antolín del Campo del estado Nueva Esparta (Villalba Villalba, L., en Moya González, R., 2004: 44).  Durante el año de 1942, estuvo residenciado en la ciudad de Porlamar tal como consta en el Registro de Licencias expedidas por la Presidencia del Estado Nueva Esparta para el tránsito de ciudadanos extranjeros:

Licencia Nº 24. Fecha: 21-VII-1942. Harry W. Schumacher, norteamericano, ingeniero minero de 52 años, casado se le autoriza el traslado a la ciudad de Caracas por vía aérea” (Fuente: Registro de Licencias Expedidas para el Tránsito de Extranjeros, Presidencia del Estado Nueva Esparta. La Asunción, 18 de mayo de 1942).

Es menester mencionar que el abogado, diplomático y poeta, José Tadeo Arreaza Calatrava (1882-1970), nativo de la población de Aragua de Barcelona del estado Anzoátegui, autor de un importante repertorio poético entre los cuales destacan: Canto a Venezuela, Canto a Carabobo y uno muy especial, Canto al Ingeniero de Minas, el cual fue dedicado al ingeniero Harry W. Schumacher con quien mantuvo una excelente relación amistosa durante el tiempo que estuvo residenciado en la Isla de Margarita ejerciendo su profesión de abogado y también actuando responsablemente como Juez. No tenemos la fecha exacta de su permanencia en el territorio insular pero suponemos que haya sido durante el primer lustro de la década correspondiente a los años veinte de la centuria pasada.  Su obra poética se inscribe en la corriente conocida como modernismo y en lo que respecta al Canto de interés para este escrito, permítome transcribir algunos fragmentos de sus extensos versos. Leamos:


CANTO AL INGENIERO DE MINAS
                                                                                             
 A, Harry W. Schumacher

Frente al Guayamurí, de cuya testa
Melenuda guedejas de vapores
Desgréñanse a los vientos; frente al grande
¡Matasiete, triunfal nuncio del Andel;

[…] ¡Paraguachí, con su dulzura de caña!:
Aquí, donde mi vida testimonia
Resabios del asceta y del guerrero,

[…]Yo, que pongo mi sangre en lo que digo
Y con bravo candor de misionero
Vírgenes tierras a sembrar me obligo,
Hoy, buen patriota, quiero,
Para un hombre del Norte, buen amigo,
Cantar mi libre Canto al Ingeniero […]

¡Perforadora, horada! […] ¡Ya el petróleo
se lanza en chorro altísimo de fuego!
¿Unción de las labores? ¿Aureo riego?
¿Crisma del diablo? […] ¡Es tuyo el virgen óleo
de tus dulces entrañas, Venezuela!

¡Cava, pico tenaz! El más oscuro
Socavón de minero,
Mientras más hondo, entraña más futuro

[…]¡Oh Ingeniero!
Topo de uñas de acero, […]
¡y el pico es tan tenaz, tan impasible,
que el diámetro terráqueo cava entero!
De pronto, al filo préndese un lucero:
¡la antípoda de luz, el combustible
solar, Dinamo puro, indeficiente,
que alumbrará la Casa de los Hombres!
(San José de Paraguachí o Antolín del Campo, Isla de Margarita. Octubre, 1923).
(Barnola, P.P., 2002: 300-308).



FUENTES CONSULTADAS

FUENTES PRIMARIAS IMPRESAS
Registro Principal del estado Nueva Esparta: Juzgado de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y Criminal. La Asunción, 14 de junio de 1915.
Archivo de la Gobernación del estado Nueva Esparta: Registro de Licencias expedidas para el Tránsito de Extranjeros. Presidencia del Estado. La Asunción: 18 de mayo de 1942.
EE.UU. de Venezuela. Juzgado de Primera Instancia. Sala Civil y Mercantil. La Asunción, 28 de septiembre de 1948.  
Cedulario de la Monarquía Española relativo a la Isla de Cubagua, 1523-1550. Tomo I. Caracas: Biblioteca de la Academia de Ciencias Políticas y Sociales. Serie: Los Siglos Provinciales Nº3. 1984.
FUENTES BIBLIOHEMEROGRÁFICAS
ARRÁIZ LUCCA, Rafael (2016): El petróleo en Venezuela. Una historia Global. Caracas: Editorial Alfa. Biblioteca Rafael Arráiz Lucca, Nº 13.
BARNOLA, Pedro Pablo, S.J. (2002): Las cien mejores poesías líricas venezolanas. Caracas, Universidad Católica Andrés Bello.
BETANCOURT, Rómulo (1986): Venezuela, Política y Petróleo. Caracas: Monte Ávila Editores. Colección Tiempo de Venezuela.
CASTELLANOS, Juan de (1962): Elegías de Varones Ilustres de Indias. Caracas: Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia. Fuentes para la Historia Colonial de Venezuela (Introducción y Notas de Isaac J. Pardo).
FERNÁNDEZ DE OVIEDO Y VALDÉS, Gonzalo ( [1535-1537] 1973): Historia General y Natural de las Indias, Islas y Tierra Firme del Mar Océano en Enciclopedia de Venezuela, Tomo I. Caracas: Editorial A. Bello, S.A.
GÓMEZ YSEA, Giovanni (2013): “La Historia de la Política Petrolera en Venezuela” (Trabajo de Grado para optar al Título de Doctor en Ciencias Sociales) Caracas: Universidad Central de Venezuela, Facultad de Ciencias Económicas y Sociales, Doctorado en Ciencias Sociales.
LIEUWEN, Edwin (2016): Petróleo en Venezuela. Una Historia. Caracas: Fundación Editorial El Perro y La Rana. Biblioteca: Juan Pablo Pérez Alfonzo.
MALAVÉ, José (2009): Una ilusión de modernidad: Los negocios de EE.UU: en Venezuela durante la primera mitad del siglo XX. Caracas: IESA.
MARÍN CH., Douglas (2012): La oscura historia tras el petróleo venezolano. Caracas: Editorial Arte. PDVSA: Gerencia General de Planificación y Gestión de Refinación.
MARTÍNEZ, Anibal R. (1986): Cronología del Petróleo Venezolano. Caracas: Ediciones del CEPET (Centro de Información y Adiestramiento Petrolero y Petroquímico).
MATA GARCÍA, Luis (2003): Notas Historiales sobre Geología del Petróleo en Margarita y en Cubagua. IMATA 2000@yahoo.com.
MOYA GONZÁLEZ, Ricardo  (Comp., 2004): Materiales para la conformación histórica del Municipio Antolín del Campo. Porlamar: Editorial Pontevedra, C.A.
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PERALTA SÁNCHEZ, Karenia (2009): “Efectos impositivos de la migración de los Convenios Operativos a Empresas Mixtas”. Trabajo Especial de Grado para optar al Grado de Especialista en Derecho Financiero. Caracas: Universidad Católica Andrés Bello. ´Área de Derecho. Especialidad en Derecho Financiero.
QUIJADA DE GONZÁLEZ, Esther (1998): Por los caminos de Los Hatos. Contribución para el conocimiento de su Historia. Porlamar: Gráficas Internacional.
SEQUERA, Armando José (1997): Agenda del Petróleo en Venezuela. Caracas: Alfadil Ediciones. Colección: Ameritextos.
VILA, Marco Aurelio (1998): La Venezuela que conoció Juan de Castellanos. Siglo XVI (Notas Geográficas). Caracas: Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia. Fuentes para la Historia Colonial de Venezuela, Nº 238.


RESCATEMOS LOS ARCHIVOS INSULARES

FECM
LA ASUNCIÓN, 7-VI-2019

martes, 28 de enero de 2020

LAS ESQUINAS EN LA ASUNCIÓN - Prof. Amado Guerra


LAS ESQUINAS EN LA ASUNCIÓN

Prof. Amado Guerra*

Foto: Frank Omar Tabasca

Voy hacer un recorrido por mi querida ciudad de La Asunción. En esta oportunidad hablando sobre las esquinas y el papel que han jugado a través de su historia o folklorización.

Para empezar, voy a ubicarme en la esquina de Dolores Prieto y su recordada panadería y su casa de familia, la entrada a dicha casa de familia daba frente a la calle Virgen del Carmen y la calle por donde sacaban el pan ya era la calle Libertad ya que la casa hacía límite con las dos esquinas, ahí trabajaron muchos muchachos, entre ellos Juan Pereira que bastante que limpió sartén en esa panadería.

También esa esquina es de renombre porque allí en tiempos de Semana Santa el cuarto redondo que ahí da el Nazareno parece que los cargadores se esmeraran o le pusieran una parte extra, puesto que ese cuarto redondo le dicen también el de los copeyeros en honor a Juan Marta, Eduardo “el fuño” Alejo y Juan Ramón y tantos otros que se han unido a esta pléyade de copeyeros pioneros cargando santos. Ahí mismo está la esquina de “Perucho Conejo”, con su pequeño expendimento de bebidas el cual a cualquier hora que le llegaran comprando una o dos botellas se levantaba y rápido abría la rejilla y por ahí vendía aunque primero cobraba (por si acaso), dicho frente de esta casa de Perucho colinda con la plaza general Juan Bautista Arismendi.

Al seguir bajando hacía el este, llegamos a la esquina de Jesús “Piñano”, o chica Gil con su célebre “Plas-Plá”, última esquina donde cruzan las procesiones para ingresar a su sede desde donde salieron que es la Iglesia Catedral. En esta esquina de “Piñano” se haya también la Casa Parroquial, aún está ahí el banquito donde se sentaba el Padre Agustín para saludar o contestar salutación del transeúnte o para fumarse su bandera roja o Venezuela y observar parte de la ciudad, por cierto que esta Calle Fraternidad, el Padre Agustín le cambió el nombre y la bautizó con el nuevo nombre de Calle Virgen del Carmen, tal vez porque el Padre Agustín era de organización carmelitana y en el arco de esa Casa Parroquial se lee: Spec Omnium Carmelitarum Salve, que quiere decir: Esperanza de nosotros los Carmelitas, saludos.

En la otra Esquina estaba la que fue casa de habitación del señor Tiburcio Sanabria, prestigioso comerciante reconocido por su gran destilería, ubicada en la calle Margarita en El Mamey que llevaba el nombre de Carmen Pastora, el mejor aguardiente que se ha producido en La Asunción, hoy en día está antigua casa se convirtió en un edifíciote que según es para una posada pero se desconocen sus dueños o los testaferros de la obra citada.

Al continuar un poco más abajo nos encontramos con La Esquina de “Mamito” o la gallera de “Mamito” con su bodega haciendo quizás competencia con La Esquina de “Juancito” Prieto y su gran bodega para atender a cualquier clase de comprador.

Luego la Esquina de Basilio Hernández bautizada así después de su mudanza de la Calle Libertad para la Calle Virgen del Carmen. Basilio Hernández fue uno de los asuncionenses que más compró camisa ya que era electricista y trabajaba en la planta eléctrica y en esta planta siempre se le estaba quemando la camisa.

Al continuar el recorrido aparecen: La Esquina del IPASME, la de Rosa Carmen Narváez y el Dr. González Ávila, de grata recordación para los afiliados del IPAS. Los alumnos de la Profesora Rosa Carmen y los abogados colegas de González Ávila.

Un poco más abajo, aparece la Sede de la planta eléctrica, en la misma sede donde estaba ubicada la carpintería del Estado y Proveeduría hoy casa abandonada. En la misma hilera, el garaje del Estado, sin dejar atrás la esquina del Bachiller Marcano y su conocida como la esquina de Rita hoy banco Caribe. Rita decía: que los carros buscaban pleito en otra parte y se iban agarrar para la puerta de su casa y es que en esa esquina de Rita hubo sus cuantos choques de vehículos.

Al salir de la esquina de Rita, nos encontramos con la Sede del garaje del Estado, hoy estacionamiento del Poder Legislativo y en la otra esquina casa residencial de los directores del Grupo Escolar Francisco Esteban Gómez, cuyo Grupo Escolar Francisco Esteban fue construido en los terrenos de la granja o de la concentración. Esto era un campo deportivo y bastante que se enfrentaron los equipos Pampero y Santa Rosa, y al seguir bajando tenemos la esquina de Andrés Rodríguez y al lado la esquina de Agueda Torcat y más abajo la esquina de Cruz Torcat sin olvidar en ningún momento la tradicional esquina de Carmen de Obando, de Aquilino Obando con sus gallos. Carmen de Obando una de las comerciantes más arraigada para meter contrabando sobretodo de alcoholado, sueter, pantalones Ruxton y Paramount, camisas de nylon y cigarrillos.
Luego la casa de José Antonio Rodríguez, el plomero No 1 de la capital, para finalizar en la esquina de Pedrito Lárez, aunque se debe incluir las esquinas de Daniel Rodríguez y Melchor Silva, separados por un callejón que daba al Cerro de la Cruz por donde los muchachos subíamos a montar volador.

También hay que hacer mención a la esquina de Carlos Millán la famosa “Toreana”, sitio obligatorio de parada para que todos los agricultores que iban a iniciar su jomada de trabajo pasaran por su bodega echándose su campanazo seco o con café negro, algunos se echaban medio cuarto de un solo guamazo y otros se echaban una potoca y otros su traguito natural.

Continuando nos encontramos con las esquinas de Antonio Salazar e Inocente Lárez (Chente). Chente siempre estaba sentado y paloteado en su esquina y cuando lo saludaban él contestaba: Diciéndole ¿Chente estás rascado? Él contestaba Chente nomás bebe ron.

Llegamos a la esquina de Pedro Antonio Albornoz, que es la misma esquina de “Picho”, o esquina de El Mamey que confluye con la del cascarrabioso bodeguero que era Pablo Quijada y con la de Cruz Prieto que es la misma y en el lado opuesto pero en el mismo cuarteto de esquina, está la de las Espinoza con “Lalo Espinoza” a la cabeza y al final o al fondo de esta casa de familia de los Espinoza quedaba Los Palo Apiques haciendo frente con frente con el poste de Pedro Antonio Albornoz, haciendo esquina con la panadería de Heriberta Narváez o el garaje de Calazán Obando.

En esta panadería muchos muchachos aprendieron amasar o a calentar masa y hasta hacer galletas, bollos, etc. empezando como lava sartén y aprendimos el arte del amasijo. No podemos dejar atrás la esquina de Delfín Fermín, mejor conocida como la esquina de “Pisín”, esta esquina era un ring de boxeo, ahí se agarraron “Pancho Villa”, Antonio Piante. Alejandro Rodríguez con Jesús Rodríguez, mejor conocido como Jesús “Moriquite”, pelearon también Juan Francisco Obando con Valeriano Suniaga “Valleyo” y fue en esa esquina donde “Chemane” Silva la quitó el revólver a Ambrosio “Bocho” Villarroel, después que “Bocho” le dio el tiro a Clemente Lárez. “Chemane” evitó males mayores, sino hubiera sido por José Manuel Silva alias “Chemane” el de “Langa”, quizás hubiese habido muertos en esa pelea.

Al bajar un poco hacia el norte, nos encontramos con la casa o esquina conocida como esquina de Ángel el de “Chepota” en plena salina de El Mamey, este Ángel el de “Chepota” fue un gran pichert de los equipos Matasiete y Cubagua, quedando en su adyacencia la esquina de Luis “King Kong” y Carmen “Cristo”, padre de la conocida deportista Elvia Obando. Un poco más hacia arriba, está la casa de “Mencha” famosa vendedora de tela y arepas y madre del gran educador conocido con el nombre de Hernán el de “Mencha”. No podemos olvidar la esquina de José del Carmen Obando, con su gallera y su bodega, este señor se distinguió por su trato afable hacía el público y a su frente le quedaba la casa de María Figueroa en la hoy Calle Margarita. Bajando un poco hacía el norte tenemos la esquina del río y la de Francisco “Chico” Quijada.

Una de las esquinas más sobresalientes, fue la de Franso Aguilera, que empezó con un pequeño mostrador de madera y al año ya tenía vidrieras y mostradores de aluminio y expendía: plumas, lapiceros, bolígrafos y variedades de clases de mercancías. Contigua a la esquina de Franso, estaba la bodega “Las Gradillas”, o esquina de Florencio Obando, otro prestigioso comerciante que se caracterizó por su forma agradable para expender mercancía. Al oeste de estos dos negocios, estaba ubicada la inspectoría de tránsito, y al lado un terreno perteneciente a Cruz María Figueroa.

Seguimos y nos encontramos con la esquina de Pedro Ramón Marcano y la casa de
“Chabola”, ahí también estuvo el negocio de Carmen Luisa Sanabria, un establecimiento de zona franca o puerto libre y muy cerca de esta esquina está lo que fue iglesia de Santa Lucía o mercado municipal, contigua a la casa de Pedro Ramón Marcano está la casa de la señora Leonides Reyes, en esta última, vivió un odontólogo conocido como “El Cubano” y también en esa esquina vivió por más de 15 años la familia Rodríguez Velásquez.

La esquina de Rafael Figueroa González “el bachiller Figueroa” queda justamente al lado de la casa que habitó José “Lino” Quijada, Presidente del Estado Nueva Esparta y ambas hacen esquina con la Casa Presidencial hoy Residencia de Gobernadores situada entre la Calle Unión y Calle Libertad y su entrada principal por la Calle Rodulfo y adyacente a esta residencia se ubica la casa de Rafael Lárez, histórica esquina o recordaba esquina sobretodo por el catolicismo cristiano o apostólico o seguidores de Jesús Nazareth, ya que es donde se escenifican los encuentros de la Virgen María y su hijo Jesús. Finalizado el encuentro, las procesiones siguen rumbo hacia el oeste, pasando por los frentes o esquinas de las casas de Domingo Lárez, popularmente conocido como Domingo “Pilar”, y el odontólogo Arcadio Velásquez. sin olvidar la esquina de Nuncia Villarroel, para caer un poco más adelante en lo que era casa-bodega de Carmen Castillo de Figueroa y Víctor Figueroa, un poco más adelante con la bodega “El Centinela” de Oscar Salazar y Carmen Navarro y a pocos metros, hacia el oeste, está el cuarteto de esquinas que conforma Los Aguirre. El Doctor Enrique Albornoz Lárez, “Popsiclería” La Margariteña y casa de Tomás Carneiro, esta “Popsiclería”, fue por mucho tiempo atendida por el señor Luis Adolfo Velásquez hijo del Doctor Enrique Albornoz Lárez. Al seguir subiendo la Calle Unión, nos encontramos al final con 3 esquinas, una la de Natividad y Carmen Marcano y la esquina de Las Sandoval, esta casa de Carmen Marcano se la donó el gobierno en virtud de haber criado 10 hijos, 6 varones y 4 hembras todos de una manera ejemplarizante que se distinguieron en La Asunción. En la esquina de Las Sandoval vivían 8 mujeres, ellas eran: “Pepé, Cunda. Olimpia, María. Teodora, Chentica, Chavé y Miño”, y en la confluencia para completar las tres esquinas está la casa de “Concho y Cucha”, y su famosa panadería. Esta esquina muy recordada tradicionalmente en los velorios de cruz, porque aquí se escenificaban el gran canto galeronérico en honor a Santa Cecilia, Patrona de los músicos. También es conocida está esquina de “Concho”, porque ahí existió un alambique o cachimbo o cachicamo donde se extraía un aguardiente muy fino que era muy preferido por los cargadores de procesión de El Copey. El gerente de esta destilería era el Doctor Enrique Albornoz Lárez, que por sus dotes de comerciante, también tuvo acciones en el ferrocarril que trasportaba la magnesita desde Manzanillo hasta Pampatar y de ahí hacia tierra firme. También el Doctor Albornoz tuvo al final de la Calle Lárez una desfibradora de algodón y se exportaba esta mercancía fuera de la isla.

El que visita o empieza una caminata desde lo que fue la guardia-cárcel o sala capitular, frente a lo que fue la plaza mayor donde tuvo lugar el movimiento revolucionario el 4 de Mayo de 1810 que comandó Juan Bautista Arismendi. Siguiendo hacia el oeste llegamos a la Casa de Los Arismendi en donde por supuesto Juan Bautista tenía su cuarto o su aposento, no obstante, en todo el frente de esta casa de Los Arismendi hay un cartel que dice así: “AQUÍ NACIÓ EL GENERAL JUAN BAUTISTA ARISMENDI”, y esto es falso de toda falsedad, porque ahí no nació Arismendi y para esa fecha tampoco era general, pero esta casa tiene esquina hacia la Calle Lárez y Calle Independencia y a poco metros está la esquina de “Cheché” Sanabria, recordada porque en tiempo de Semana Santa y estando el Nazareno en plena Calle Lárez es reclutado un trabajador de "Cheché", por un policía de nombre Juan Durán Millán, y “Cheché”, al ver a su trabajador que lo llevan preso le grita: ¿SUÉLTATELE A ESE MIERDA? A lo que el muchacho le ha pegado un templón al policía, lo zumbó al suelo y se le soltó. Este agente del orden público, desde el suelo desenfundó su arma de reglamento e hizo un disparo que en vez de pegar el muchacho pegó a “Cheché” y lo hirió. Hay que recordar que este acontecimiento fue un miércoles santo, estando el Nazareno en plena Calle Lárez, que “Cheché” era de El Copey y era cargador y que todos los que estaban debajo del mesón eran de El Copey y los que estaban en la esquina de su casa con “Cheché”, echándose sus traguitos también eran de El Copey y cuando supieron está noticia que habían herido a “Cheché”, pusieron al Nazareno en el medio de la calle y se salieron todos debajo del mesón buscando al policía el cual se había refugiado o escondido en la casa del “Medio” o casa que era el destacamento de la infantería de marina en la Calle Unión y hoy es habitada por Ángel Villarroel. Al policía lo sacaron por el río para resguardarlo y salvarlo de que callera en manos de los copeyeros.

Resaltando un poquito la historia, en dicha casa de Los Arismendi vivió y estuvo presa Luisa Cáceres después que viajo de Cariaco vía Esmeralda-La Asunción.

La Esmeralda es un pueblo de Sucre por donde se embarca Luisa Cáceres después de la inmigración a oriente.

Cuando se habla de personas gustosas para vender en un negocio, no se puede olvidar para los que lo conocimos a Jesús Quijada Torcat, hombre de chistes y otras anécdotas, en una esquina muy bien ubicada tenía su negocio, le llamaban la esquina de El Cariaco, quizás por el color grisáceo de su cuerpo y muy cerca la esquina donde quedaba la policía municipal hoy edificio sede del Consejo Municipal de Arismendi, y al final buscando hacía el oeste la sabrosísima heladería Güire, o los helados de “Chu” Subero, considerados los mejores del oriente y tal vez de Venezuela por su naturalidad en la escogencia de las frutas para elaborar dichos helados y la fórmula para hacerlos. Está conocida esquina, queda contigua a la Iglesia Catedral y debido a esa misma ubicación es la última que visita el Nazareno antes de entrar a la Iglesia para su despedida semanasantarina al igual que las demás procesiones.

Hay que recordar que en la esquina de Las Sandoval, donde vivían las 8 mujeres habían dos pilones de pilar maíz y alegraban la calle con sus cantos al pilón, había un verso que decía: YA ME DUELE LA CABEZA. DESPUÉS DE TANTO DARLE AL PILÓN. PARA ENGORDAR A UN COCHINO. Y COMPRARME UN CAMISÓN.

Para completar el ciclo de las esquinas tenemos que al final de la Calle Tenías subiendo, ahí vivió Luisa Cáceres por mucho tiempo y que el dueño de esa casa era un señor de Paraguachí de nombre Pastor Malaver que fue alquilada por Juan Bautista Arismendi y luego fue residencia de Mercedes “Mechula” Aguilera, “Chuito” Aguilera y “Rafucho” Aguilera, haciendo esquina con la residencia de María Luisa esposa de Pedro Marcano. Este Pedro Marcano conformó junto con Ángel Silva y Leonardo Cordero, la trilogía de fiscales de tránsito terrestre para la época en la ciudad de La Asunción.


ESQUINAS PERIMETRALES

Dentro de estas clases de esquinas perimetrales tenemos Los Tubos en La Otra Banda, entrada a Las Casitas, Baldomcro Campos, El Gremio, La Panadería, Plaza Araujo, El Saco, El Cementerio, Leonardo Cordero, La Universidad, José Hidalgo o “Perucho El Mono”, La de Las Huertas, El Crucero de Guacuco, Tomas Núñez, y la cuarteta de esquinas que componen: Ramón Gregorio, Un Hotel, “Checho” Montaño, La del Camino Hondo, La de María Acosta y tantas otras que se deben recordar tanto por su procedimiento histórico como por su modernización pero este escrito dignifica y sostiene que: LA ASUNCIÓN SI TIENE QUIÉN LA ESCRIBA, PERO POCO QUIÉN LA AYUDE.





*EI 31 de Marzo de 1938 nace en la población de La Sierra Amador Guerra. Profesor de Educación Media otorgado por el Instituto de Mejoramiento Profesional de Magisterio y Compositor. Hizo su primer grado bajo la tutela de la Maestra Carmen Tenías, y se traslada a La Asunción y cursa el 2° hasta 6° en et Grupo Escolar Francisco Esteban Gómez. Técnico Mercantil. Se inicia en el Instituto Politécnico Margarita. Imparte clases en el Liceo Dr. Francisco Antonio Rísquez y Nueva Esparta, Liceo Gaspar Marcano, Luis Castro, Ángel Noriega Pérez, Vicente Fuentes, en el Instituto Nocturno Juan Bautista Arismendí y Fundador del Instituto Politécnico Margarita. Corrector de pruebas durante 18 meses de Diario Caribe bajo la Administración de Don Mario Peláez Lombana (Gerente General). Ya Jubilado trabajó en el Liceo Jesús Nazaret (de La Fuente) Tuvo más de 50 años de servicios magisteriales. Fundador y cantante del Grupo Musical "Los Topotopos" y autor de más de 100 canciones y algunos artículos escritos dedicados a la Sociedad Progreso de La Asunción y al Br. Santiago Salazar Fermín.




domingo, 12 de mayo de 2019

Petronila de Mata: Máxima Heroína Margariteña. Iván Gómez León


PETRONILA DE MATA:
MÁXIMA HEROÍNA MARGARITEÑA


Lcdo. Iván Gómez León.


Protagonismo de la mujer margariteña en nuestra revolución de independencia:
         
En el proceso político-militar de las luchas libertarias protagonizadas por nuestro pueblo contra el dominio colonial español, que abarcó desde el 4 de mayo de 1810 hasta el 15 de agosto de 1817, la mujer margariteña desempeñó un papel estelar en el cumplimiento de difíciles y delicadas tareas tanto en los frentes de batalla como en la atención y asistencia a los combatientes patriotas que requerían de especiales cuidados para aliviar sus dolencias. Esta consecuente actitud la convirtió en víctima de la más brutal represión por parte del sanguinario invasor.

El testimonio legado por historiadores y estudiosos permite afirmar que contribuyeron con dinero, joyas, trabajo, para la dotación de uniformes, para la compra de víveres y armamentos; bordaron y tremolaron banderas; fueron a los frentes de batalla y acompañaron por todos los caminos al desplazamiento de las tropas; espiaban al enemigo y llevaban mensajes y noticias a los cuarteles; ayudaban a descargar los barcos que traían de San Thomas o de la Guadalupe los armamentos y los transportaban a sitios seguros; se ocuparon de faenas de pesca de redes para la alimentación de los soldados; se encargaron de transportar los pertrechos; hicieron la comida y cargaron el agua para la tropa; arrojaron enormes piedras cuando los enemigos atacaban los puntos en que se hallaban, y finalizada la violenta jornada, cargaron en hamacas a los heridos; los curaron en los hospitales de sangre y enfermerías con los medicamentos que ellas mismas elaboraban y proporcionaban. Y, en el peor de los casos, llorando sus muertos, excavando fosas en cualquier sitio y dándoles digna sepultura. En todo, poniendo en riesgo su vida, las de sus hijos acompañantes y demás familiares.

A consecuencia de tan decidido y espectacular protagonismo debieron pagar con cárceles, suplicios y muerte su amor por la libertad. Muchas dejaron la piel de los pies y de las espaldas sobre cañones recalentados; fallecieron encerradas en tétricos calabozos; las vejaron paseándolas por las calles y plazas con las cabezas rapadas y los cuerpos emplumados; soportaron grillos y las convirtieron en sirvientas de los castillos y de las casas fuertes. A muchas las expulsaron del territorio insular, las enviaron a presidios lejanos o a barrer las calles de Cumaná, La Guaira o Puerto Cabello. Así, pues, muchas sucumbieron aplastadas por los cascos de los caballos realistas, traspasadas por las bayonetas de los soldados sanguinarios, por los crueles castigos que recibieron en las explanadas y en los fosos de los castillos. (1)

El conocimiento de tanto heroísmo y tanta lealtad a la causa revolucionaria hizo exclamar al historiador patriota Francisco Javier Yanes en su pionera Historia de Margarita, concluida en 1822:

        “Las mujeres son tan patriotas y belicosas como los hombres, y además tienen otras virtudes superiores a éstos, virtudes que si estuvieran barnizadas con lo que por moda se llama civilización, presentarían un modelo de civismo que dejaría muy atrás lo que con razón o sin ella se cuenta de las amazonas, de las griegas y romanas. Ya se ha visto lo que han hecho en el incendio de la guerra, y es indispensable advertir al lector que en el tiempo de la paz se ocupan en la labranza y cría del ganado cabrío, en conducir por vía de especulación el pescado, la carne, las aves y los víveres de unos pueblos a otros; en coser, lavar y aplanchar, hilar y tejer en husos y telares, siendo muy dignas de aprecio las hamacas que hacen del algodón y colores que produce sin mayor cultivo la isla, y las medias de tres pelos que tejen de un musgo que se da en el valle de San Juan, cuyas manufacturas son muy apreciadas en la Costa Firme lo mismo que en las colonias extranjeras, y son tanto más dignas de admiración cuanto que se fabrican con instrumentos o máquinas muy imperfectas y groseras que le hace multiplicar infinitamente el tiempo y el trabajo personal. El auxilio y protección que el gobierno dispense a esta parte de la educación popular, y que imperiosamente reclama la isla Margarita, será una obra tan grata a los ojos de Mercurio, como han sido a los de Marte sus esfuerzos por la independencia y libertad.” (2)

Petronila de Mata: De Santa Ana del Norte a la inmortalidad:

A finales del siglo XVIII, más exactamente el 28  de noviembre de 1794, nació en Santa Ana del Norte Petronila de la Concepción de Mata Romero, producto de la relación matrimonial de Manuel Isidro de Mata y María Dolores Romero. Tuvo varios hermanos, entre los que se cuentan: Policarpo (*), Andrés José Julián, Francisca Cándida del Rosario, María Severa y León Joseph.

Su infancia transcurrió en su pueblo natal, donde sus padres habían adquirido un amplio y soberbio inmueble ubicado en las cercanías de la iglesia, en pleno centro urbano.

Las circunstancias que le correspondió vivir la fue vinculando progresivamente con el movimiento independentista que se desarrolló en la isla de Margarita a partir de 1810: su hermano mayor, Policarpo, abrazó la carrera militar y se incorporó a la lucha revolucionaria, a lo que se agrega que el 21 de diciembre de 1810 contrajo matrimonio con Francisco Esteban Gómez, quien luego destacaría como uno de los máximos líderes patriotas de la región insular.
(*) De todos sus hermanos, Policarpo de Mata (Santa Ana del Norte, 26/01/1793 – Santa Ana del Norte, 24/08/1881) tuvo una brillante y destacada actuación político-militar en el proceso independentista: Héroe del 4 de Mayo de 1810, grito de la independencia de la Isla. Jefe del Estado Mayor del Ejército en la Batalla de Matasiete, 31 de julio 1817. Jefe de la caballería patriota. Firmante del Acta de Reconocimiento de Bolívar como Jefe Supremo de la República y sus Ejércitos, 6 de mayo de 1816. Jefe de Operaciones en Oriente. Gobernador de Margarita. Condecorado con la Estrella de los Libertadores creada por el Perú. En su casa de habitación, Monumento Histórico Nacional, se hospedaron, entre otros y en diferentes épocas, el Libertador, los generales Santiago Mariño y Rafael Urdaneta, en 1816. Y José Antonio Páez y otros altos oficiales, en 1867. Sus restos fueron inhumados en el templo de Santa Ana del Norte, su pueblo natal.

De esta unión nacieron los siguientes hijos: Francisca Genara de la Concepción,  Pablo Francisco del Jesús, Pablo Eusebio del Jesús,  Francisco Esteban Cleof, Francisca Genara Marcalina del Jesús y Dolores Francisca del Rosario. El desconocimiento de sus respectivas trayectorias ha hecho suponer que murieron siendo aún muy jóvenes y no dejaron descendencia.

Este vínculo explica, en buena parte, las razones del martirio a que fue sometida por el ejército invasor y su transformación, para bien de nuestro pueblo, en mártir y heroína inmortal.

El valor testimonial de la tragedia:

La primera noticia documentadas acerca de la tragedia que le correspondió sufrir a Petronila de Mata la suscribió su marido, Francisco Esteban Gómez, la cual fue incluida en el amplio y exhaustivo Apéndice a la Historia de Margarita de Francisco Javier Yanes, publicado con el título de “Observaciones que Francisco Esteban Gómez hace sobre la Historia de Margarita escrita por el doctor Francisco Javier Yanes, y somete a la consideración de sus conciudadanos que quieran reunirse a revisarlas”:

“Las señoras Petronila de Mata y María Jesús Salgado que por el día 19 de octubre (1816) habían llegado al cuartel general con el objeto de ver a sus maridos siguieron por la tarde con el Capitán Cristóbal Tenías, marido de la 2da,  con cuatro carabineros a la playa de Moreno a tiempo que una partida de caballería a galope tendido cargaron sobre las desgraciadas que abandonadas del oficial y soldado, fueron llevadas prisioneras a Pampatar, y de allí conducidas en la escuadra a Cumaná donde estuvieron presas diez meses en la cárcel y luego conducidas a las bóvedas de La Guaira. La señora Petronila de Mata, que fue tomada embarazada, dio un niño a luz en la prisión en enero, pero que murió en breve tiempo de hambre, pues la madre que no se le suministraba más que un pedazo de pescado salado y algún poco de maíz, careció de leche para su crianza. Antes y después de su parto representó a Pardo le permitiese bajo de fianza salir a parir casa de don Manuel Marcano y después del parto con el fin de salvarle la vida a su hijo que perecía de hambre o a lo menos le permitiese mandarlo a criar, pero el humano de Pardo creyendo que la señora se escapase o que le hiciesen un buen presente a su esposo con el niño, no permitió ni una ni otra cosa, y sólo le franqueó 8 reales.” (3)

Basado en tan ingrata noticia, Ángel Félix Gómez hace volar su imaginación para trazar aquel lamentable cuadro:
       
“Podemos imaginarnos la angustia de Petronila de Mata, al ir viendo morir de hambre a su hijo, sin posibilidad alguna de salvarlo, dadas las terribles e inhumanas condiciones en que se encontraba  en un calabozo del castillo de Cumaná.  Si es doloroso que una madre vea nacer muerto a su hijo, tal como le ocurrió a doña Luisa Cáceres de Arismendi, de qué magnitud sería el sufrimiento de Petronila de Mata.” (4)

Conocedor de las terribles condiciones en que permanecía detenida, Francisco Esteban Gómez realizó múltiples gestiones para lograr su libertad, pero todas resultaron infructuosas.  De tantas diligencias sólo se han registrado las siguientes: Con motivo de la llegada a Margarita del Libertador Simón Bolívar encabezando la segunda expedición libertadora que partiera de suelo haitiano, inmediatamente Gómez lo hizo de su conocimiento. Con la urgencia del caso, el 29 de diciembre de 1816, desde Santa Ana del Norte, Bolívar le dirigió un oficio al general Santiago Mariño en los siguientes términos: “Recomiendo a Ud. muy particularmente a la ciudadana Petronila de Mata, mujer del ciudadano Coronel Gómez, para que procure canjearla por cualquier persona y particularmente por cuatro o cinco señoras que están aquí y son esposas o pertenecen a españoles o sus partidarios.” (5) En vista que ya avanzaba el año 1817 y la situación de  su esposa Petronila permanecía inalterable durante seis meses, se planteó de nuevo otra posibilidad de efectuar un canje de prisioneros. Los detalles los narra Francisco Esteban Gómez en estos términos: “Por el mes de abril o principio de mayo (1817) pasó de parlamentario a Cumaná el capitán de caballería con grado de Teniente Coronel Andrés de Mata a proponer en canje del Teniente Coronel Don Justo Luján, Teniente de Barbastro, Don Juan Galvis,  Capitán Don N. Rodríguez, de Cariaco,  y el Capitán N. Vargas y Bejarano de Carúpano, por los señores General Pedro María Freites, Francisco Esteban Rivas y en fin, por cualesquiera otros prisioneros, el General Pardo que estaba cierto que a Freites y Rivas los habían pasado por las armas, contestó: Que le era muy sensible no poder acceder a la solicitud del Gobernador de la Isla, porque esos señores habían seguido presos para Caracas; que no obstante, con aquella fecha lo participaba a S.E. el General en Jefe para su resolución, y en cuento al canje de las señoras Petronila de Mata y María de Jesús Salgado, se ejecutaría luego que fuesen remitidas las señoras de los servidores del Rey que estaban en la isla oprimidas y obligadas a los oficios más mecánicos, etc. El Gobernador no dudó en remitir estas señoras que reclamaba  Pardo en canje de la suya, pero al saltar en La Esmeralda fueron tomadas por las tropas del Rey que habían tomado Cariaco. Que busque el oficio y contestación de Pardo.” (6)

Finalmente, Petronila de Mata debió ser liberada en agosto de 1817, cumpliendo así un riguroso cautiverio de diez meses. Quizás fue determinante para obtener su libertad el triunfo obtenido por las armas patriotas el 31 de julio de 1817 en la célebre Batalla de Matasiete, que bajo el liderazgo indiscutible de Francisco Esteban Gómez, selló la liberación definitiva de la Provincia de Margarita del yugo español, gesta heroica que obligó al general Pablo Morillo y su ejército a abandonar la Isla por el puerto de Pampatar el 15 de agosto del mismo año.

Es justicia dejar escrito que la heroína asuntina María de Jesús Salgado, esposa del Capitán Cristóbal Tenías, y hecha prisionera junto con Petronila  de Mata, fue liberada en 1821, después de la Batalla de Carabobo. La pena infamante que le impuso el gobierno español fue barrer diariamente las calles de Puerto Cabello.

A mediados de 1854 la isla de Margarita fue azotada por una fuerte epidemia de cólera que afectó a un significativo número de su población. Petronila sufrió el cruel contagio y falleció en La Asunción el 5 de octubre de este año. En Santa Ana del Norte, su pueblo natal, se celebraron las honras fúnebres y fue enterrada en el cementerio El Blanco de La Asunción. En fecha reciente fue destruido este camposanto para construir el edificio destinado para Imprenta Oficial y, para dolor y vergüenza de nuestro pueblo patriota, no se tuvo la precaución de exhumar los venerables restos de la heroína.

La revolución bolivariana, en acto de justicia que la enaltecerá por siempre, ha instado a nuestras instituciones a exaltar aquellos dignos ejemplos que constituyen la esencia moral de la patria socialista en construcción y la Alcaldía y el Concejo Municipal del Municipio Gómez del Estado Nueva Esparta han considerado pertinente proponer el nombre de Petronila de Mata, Máxima Heroína Margariteña, para saldar tan sensible deuda histórica, ingresándolo de manera simbólica  al Panteón Nacional. Será obra de la historia futura lavar nuestra memoria histórica de incomprensiones y desaciertos y colocarlo en el honroso sitial que desde siempre debió ocupar. 


                                             ANEXOS

Toda la documentación original referente a la heroína Petronila de Mata y su familia -ascendientes, descendientes, matrimonios, defunciones- fue localizada en el año 1994 por el escritor Ángel Félix Gómez en los Archivos de la Curia Diocesana de Margarita, La Asunción, y publicada en su obra titulada Petronila de Mata: La Heroína Margariteña. A su acuciosidad se debe que hoy podamos acercarnos a la lectura de tan importantes papeles. En vista de estas circunstancias, hemos considerado pertinente transcribir, con las adaptaciones necesarias que nos permitan su fácil lectura y comprensión, su Partida  de Bautismo, Acta de Matrimonio y Partida de Defunción.

PARTIDA DE BAUTISMO DE PETRONILA DE LA CONCEPCIÓN DE MATA ROMERO

En cinco de diciembre de mil setecientos noventa y cuatro años: Yo, Fray Diego González, cura interino de la parroquia del Norte, certifico que con mi licencia el Reverendo Padre Predicador Fray Blas González de la Orden de los Predicadores del Convento de Santo Domingo de la Ciudad de esta isla Margarita, bautizó solemnemente, puso óleo y crisma a una párvula de ocho días de nacida a quien puso por nombre Petronila de la Concepción, hija legítima de Manuel Isidro de Mata y de María de los Dolores Romero, vecinos del Norte. Fueron padrinos Don Francisco Antonio Marcano y Doña Rosa Venal vecinos de la Ciudad, a quienes advirtió sus obligaciones y parentesco espiritual, de que doy fe. Fray Diego González.

ACTA DEL MATRIMONIO DE FRANCISCO ESTEBAN GÓMEZ CON PETRONILA DE LA CONCEPCIÓN DE MATA ROMERO

En esta parroquia de la Villa del Norte de Santa Ana a veintiuno de diciembre de mil ochocientos diez años, Yo, Don Pedro Manuel Romero, Presbítero, su cura propietario, presencié el matrimonio que por palabras del presente contrajeron In Faciae Eclesia Don Francisco Esteban, hijo natural de Doña María Concepción Gómez, y Doña Petronila, hija legítima de Don Manuel Isidro de Mata y de Doña María Dolores Romero, todos feligreses míos, en atención a no haber resultado impedimento alguno de las tres proclamaciones que en tres días festivos se corrieron en esta Iglesia a mi cargo y haber precedido las licencias correspondientes con arreglo a lo dispuesto en la Real Orden declaratoria de la novísima Real Pragmática de Matrimonios, y por estar las velaciones cerradas no recibieron las bendiciones nupciales. Fueron testigos: el Sacristán Don Francisco Colmenero, Don Joseph Antonio Natera, Don Francisco Romero y otros varios. Para que conste así lo certifico y firmo. Rvdo. Pedro Manuel Romero.

AÑO DE 1811 – ACTO DE VELACIÓN DEL MATRIMONIO GÓMEZ-MATA

En esta parroquia de la Villa del Norte de Santa Ana a doce de enero de mil ochocientos  once años, Yo,  Don Pedro Manuel Romero, su cura propietario, en misa que celebré dicho día, dí las bendiciones nupciales, según el Ritual Romano, a Don Francisco Esteban Gómez y a Doña Petronila de Mata y en ella fueron comulgados, de lo que fueron testigos: el Sacristán Don Francisco Colmenero, Don Joseph Antonio Natera y otros. Para que conste así lo certifico y firmo. Rvdo. Pedro Manuel Romero.

PARTIDA DE DEFUNCIÓN DE PETRONILA DE MATA

En esta parroquia de la Villa de Santa Ana del Norte a cinco de octubre de mil ochocientos cincuenta y cuatro años, Yo, cura propio, hice los oficios de entierro cantado por mayor de Petronila de Mata, que fue sepultada en la Capital, muerta de la peste, mujer de Francisco Esteban Gómez. Hubo la iglesia por la seña doce reales. Para que conste lo firmo. Rvdo. Francisco de la Concepción Romero.
       

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

(1) Rosauro Rosa Acosta: Heroínas Margariteñas. Pampatar, Fondo Editorial del Municipio Maneiro Dr. Efraín Subero, 1996.

(2) Francisco Javier Yanes: Historia de Margarita. (Colección Historias). Caracas, Ministerio del Poder Popular para la Cultura, Fundación Editorial el perro y la rana, 2008, p. 130.

(3) Francisco Esteban Gómez: “Observaciones que Francisco Esteban Gómez hace sobre la Historia de Margarita escrita por el doctor Francisco Javier Yanes, y somete a la consideración de sus conciudadanos que quieran reunirse a revisarlas.” Francisco Javier Yanes: Ibidem., p. 160.

(4) Ángel Félix Gómez: Petronila Mata: Heroína Margariteña. Porlamar, Verbo Publicaciones C.A., 2004, p. 31.

(5) Iván Gómez León: Santa Ana del Norte: Cuna auténtica de la Tercera República de Venezuela. Porlamar, Verbo Publicaciones C.A., 2006, p. 122.

(6) Francisco Esteban Gómez: Ob. Cit., p. 163.