Nueva Ciudad de Cádiz, Cubagua

Primera de Suramérica con título. 12 de septiembre de 1528.

MUSEO NUEVA CÁDIZ

El edificio que hoy sirve de sede al Museo Nueva Cádiz fue construido entre los años 1609 y 1612, por el gobernador de Margarita para entonces, Don Bernardo de Vargas Machuca, y tenía dos finalidades: la planta baja se dedicó a la cárcel púbica y la planta alta se dedicó al cabildo o al ayuntamiento.

JARDÍN DEL MUSEO NUEVA CÁDIZ

En él se hallan una amplia variedad de árboles ornamentales y frutales. Entre ellos el denominado “Pandano” una planta tropical con el tronco ramificado y curvado que puede alcanzar varios metros de altura.

LAS PERLAS DE CUBAGUA

La isla de Cubagua que conforma junto con las de Margarita y Coche el estado Nueva Esparta de Venezuela, fue el primer asentamiento español en suelo venezolano y su existencia inicial se debió fundamentalmente a la extracción de las perlas que abundaban en sus aguas y que desaparecieron debido a su explotación irracional.

RUINAS DE LA CIUDAD DE NUEVA CÁDIZ

Nueva Cádiz fue la primera ciudad española de Sur América, organizada en 1526 como Villa de Santiago y luego en 1528 obtuvo formalmente el título de ciudad de Nueva Cádiz. Allí se ejerció una explotación perlífera inmisericorde que les permitió a los conquistadores construir una ciudad relativamente grande, con dos iglesias, otros edificios públicos y de habitación.

ESCULTURAS DE JESÚS CRISTO

Esculturas que reflejan la vida y obra de Jesús Cristo de autoría anónima. “Humildad y Paciencia” y “Jesús atado a la Columna”. Fueron usadas en la Semana Santa de la ciudad de La Asunción.

domingo, 10 de agosto de 2014

Exposición - PERLAS DE CUBAGUA -

Perlas de Cubagua

 La muestra se desarrolla a partir de la creación de diversos espacios museográficos distribuidos a lo largo del área patrimonial del Museo Nueva Cádiz de La Asunción. Bajo el título Cubagua: Huellas del Pasado, se presenta lo ubicación geográfica, los aspectos ecológicos y geológicos de la isla, destacando dos componentes muy significativos: La riqueza geológica y paleontológica, así como los elementos más referenciales de lo primera   exploración petrolera sucedida en la isla. Por otra parte, a través de Las Perlas de Cubagua, se hace un paseo por la historia de la conformación de lo ciudad de Nueva Cádiz. Esta muestra ofrece valiosa información sobre la importancia de las perlas como un recurso de amplia demanda y de gran influencia en la historia socioeconómica de la Venezuela colonial. El recorrido culmina con los momentos finales de Nuevo Cádiz y su desaparición.

La riqueza cultural de Cubagua y de todo el estado Nueva Esparta también se muestra en los espacios externos del Museo de Nueva Cádiz, en los que se puede conocer información general sobre la historia colonial y republicana, lo arquitectura de sus ciudades, los creadoras y creadores de cada uno de sus pueblos; así como sus creencias, su música, bailes y tradiciones.

Quizás uno de los elementos más atractivos de la muestra está en la exhibición de diferentes piezas arqueológicas provenientes de las ruinas de la ciudad de Nueva Cádiz, y que son el resultado de las excavaciones realizados por el profesor José María Cruxent, en la década de los años 50 del pasado siglo. Entre éstos destacan: dos escudos, el del convento y el del ayuntamiento de la ciudad; una columna de piedra arenisca; dos gárgolas pertenecientes al Convento de Santo Francisco; así como sellos, hebillas, monedas, clavos, vasijas y piezas de cerámica. Es importante destacar que la exhibición de estas piezas en Nueva Esparta trasciende del hecho museográfico para convertirse en un fenómeno social y cultural extraordinario en el que el retorno de cada uno de estos bienes o su lugar de origen, es expresión de una gestión en la que los valores culturales y más importante, las necesidades y expectativas de los pueblos, son legítimamente respetados y valorados.



Gárgola
Material: Piedra Caliza. Circa primera, mitad del S. XVI.
Medidas: 83x24x28 cm
Colección IVIC

Escudo de las cinco llagas del Convento de San Francisco
Material: Piedra arenisca. Circa primera mitad del S. XVI.
Medidas: 63 x 30 x 34 cm
Colección del IVIC

Columna
Material: Piedra arenisca. Circa primera mitad del S. XVI.
Medidas: 135,5 x 23 x 20,5 cm
Colección IVIC



Los Valores Naturales de Cubagua

La isla de Cubagua se encuentra situada entre la Península de Araya y la Isla de Margarita. Posee uno superficie de 24 Km2. Pasó a formar parte del estado Nueva Esparta a partir del 28 de enero de 1948 y pertenece al municipio Tubores. Tiene una temperatura promedio anual de 27° C, una humedad relativa anual de 70%, los vientos predominantes vienen del Noreste y el promedio anual de lluvia es de 250 milímetros. Cubagua, se formó a través de un levantamiento marino impulsado por fallas tectónicas. Por ello, todos los sedimentos de la isla son de origen marino, encontrándose fácilmente fósiles bien conservados.


Desde el punto de vista geológico, Cubagua es una formación física ideal para diversos estudios, entre los que destacan la geomorfología, la petrología, la estratigrafía y la hidrología. Los suelos de la isla entran en la clasificación de suelos áridos y semi áridos. El clima es árido-cálido. Las condiciones climáticas hacen difícil la presencia de riachuelos o cauces naturales de agua permanentes, sin embargo, existen algunas quebradas.

La fauna es diversa. Dentro de ella destaca una gran variedad de aves marinas tales como pelícanos, cotúas y gaviotas. Dentro de las no marinas se encuentran especies como chulingas, azulejos, veladores, pericos comunes y pericos cara sucia. Las especies marinas están representadas por caracoles, ostras perla; erizos; estrellas y lochas de mar; crustáceos como langostas y camarones; así como peces como, corocoro, jurel, pargo, picúa y cazón. También se encuentran mamíferos como delfines y ballenas. Hay comunidades de corales en las aguas cercanas a Punta Charagato, Punta Yirú, y desde Punta Gorda hasta el Faro de Punta Brasil. Lamentablemente, la fauna terrestre como por ejemplo los conejos, ha sido diezmada por los cazadores.

La isla cuenta con una vegetación xerófila litoral, donde las formaciones herbáceas protegen la zona de las dunas. Se encuentran hierbas como el melón de monte o pitihués, tuatua y algunos mangles negros; así como también el guayacán, el taparo, el maguey, la bretónica y el olivo.


Huellas del pasado

El testimonio cultural de Cubagua se remonta a varios miles de años atrás, cuando antiguos grupos indígenas desarrollaron prácticas económicas y tecnológicas de gran significación histórica y cultural, que hoy podemos reconocer a partir del estudio de las evidencias arqueológicas, tales como hachas líticas, gubias de concha para tallar madera, metates y manos de moler, cerámica pintada, apéndices, entre otros. También son importantes las evidencias del pasado más reciente, resultantes de las actividades de exploración y explotación petrolera desarrolladas en la isla durante los inicios del siglo XX.

Avistada el 14 de agosto de 1498 por Cristóbal Colón, Cubagua fue colonizada por los españoles para explotar su riqueza perlífera. Los españoles no controlaron Las Costas de las Perlas (en lo que hoy es el estado Sucre) y la Isla de Cubagua hasta que construyeron en 1523 una fortaleza en lo desembocadura del rio Manzanares para controlar a los indígenas y recursos naturales locales. Aquí comenzó la fase más productiva de Cubagua. La isla tuvo una administración independiente de la isla Española, y además tuvo jurisdicción sobre Margarita y la costa de Cumaná. La colonia creció hasta convertirse en ciudad de Nueva Cádiz en 1528. Fue lo primera ciudad de Venezuela y Suramérica, y el lugar donde comenzó el ordenamiento del futuro territorio venezolano.

Entre 1499 y 1519, tuvieron lugar los llamados «los viajes menores o andaluces», capitulados por la corona con otros exploradores. En el primero de estos participó Américo Vespucio, quien fue el primer europeo en proponer que las tierras las que Colón había llegado no eran en realidad parte de Asia, sino de un continente desconocido para Europa. En las Indias anexadas al reino de Castilla, se instauraron los sistemas administrativos tradicionales del reino castellano. Desde 1502, la Corona fue estableciendo gobernadores, que desde las Antillas enviaban expediciones de conquista al continente.



En 1503 se instituyó en Sevilla la Casa de Contratación, para controlar el comercio con América, impidiendo que cualquier otro puerto de España pudiese hacerlo. En 1510 se creó la Audiencia en Santo Domingo. En 1524 se creó el Consejo de Indias para la administración de los nuevos territorios.

Los reyes consiguieron el Patronato de Indias —concedido por el Papa  que les permitió controlar la Iglesia americana. Se Instauraron además las encomiendas para evangelizar a los indígenas. Según avanzaba la conquista, los españoles fueron creando ciudades habitadas por colonos, con su Cabildo (municipio), y consejo (asamblea de los colonos) gobernado por un Alcalde Mayor. Cubagua es uno de los ejemplos más tempranos en América de esta estructura Jurídico-administrativa.

Es a través de las perlas que los españoles establecieron el inicio de la exportación comercial entre el resto de América y Europa. Pero también, desde su descubrimiento, las perlas del oriente de Venezuela provocaron la explotación y esclavitud para los indígenas. La explotación de este recurso natural causó tantos sufrimientos y tragedias a la población nativa, que las autoridades coloniales se vieron forzadas a dictar las primeras leyes de protección a los indios.

La pesca de perlas en Cubagua se llevó a cabo con esclavos indios, negros, y también con algunos "blancos". Inicialmente los indígenas que se trajeron a Cubagua eran Lucayos procedentes de las Bahamas. En 1495 los colonizadores españoles fundaron el primer asentamiento en el archipiélago de las Bahamas, que sirvió como punto de concentración de los indios lucayos esclavizados y posteriormente enviados hacia La Española y otros destinos, incluyendo a Cubagua. Pronto fueron sustituidos por los habitantes de la Costa de las Perlas y otros lugares del Oriente de Venezuela.

Por ejemplo, al principio los españoles se limitaron a comerciar con los indígenas de Margarita, los Guayqueríes. Los indígenas intercambiaban perlas por ropa de lino, pan, armas de fuego, aguardiente, objetos de metal, y otros bienes europeos. Los españoles los protegían de las incursiones de los Caribe y de otros españoles que los querían esclavizar. No obstante, pronto surgieron problemas. Los Guayqueríes no estaban interesados en aumentar el trabajo de extracción de perlas para obtener más bienes. Esto irritó o la creciente población española y su hambre insociable de riquezas y, a ojos de los colonizadores, sólo dejaba uno solución: esclavizar a los indígenas. Cualquier aborigen que se resistiera a la soberanía española o que fuera considerado caníbal o Caribe (esto es, hostil) podía ser esclavizado.

Entre 1526 y 1532, el período más productivo de la explotación perlífera, ingresaron legalmente a Cubagua 109 esclavos negros.


Aspectos Legales. Primeras Ordenanzas

 Las ordenanzas señaladas a continuación son las primeras leyes que regían la vida de los pobladores de la Ciudad de Nueva Cádiz, en la Isla de Cubagua. La importancia histórica de estos preceptos reales radica en que fueron las primeras propuestas legales creadas para el continente suramericano y para lo que más tarde conoceríamos como Venezuela.

ORDENANZAS PARA LA ISLA DE CUBAGUA. Dadas en la Ciudad de Burgos por Carlos I, el 13 de Diciembre de 1527.

ORDENANZAS PARA LA ISLA DE CUBAGUA. Firmados por la reina en Madrid, e 30 de Diciembre de 1532, como ampliación de las dadas en 1527.

ORDENANZAS DE LA NUEVA CIUDAD DE CÁDIZ, hechas por el Cabildo de la Ciudad. Aprobados en la reunión del 05 de Enero de 1537. Confirmados por la Corona en Vallodolid, el 26 de Enero de 1538.

Nueva Cádiz: El trazado de la ciudad

La ciudad estaba ubicada en el sector sureste de la isla de Cubagua. Su planta tenía forma de L, y las cosas y construcciones estaban organizados en cuadros rectangulares. El aspecto general de Nueva Cádiz era más parecido al de tos pueblos del norte de África y el Mediterráneo que al de los pueblos coloniales que se construyeron después en Venezuela. No hay que olvidar la gran influencio árabe en la arquitectura española temprana.



Las construcciones más grandes y elaboradas estaban ubicadas frente al mar, en donde los vientos alisios tienen mayor efecto refrescante. Detrás de estas construcciones y lejos de la orilla, parecen haber estado situadas las viviendas de los esclavos negros e indígenas.

Al norte y sur de la ciudad había dos grandes hornos para la elaboración de la cal, cuyo materia prima ero el cirial (madrépora). Esta materia prima se conseguía en abundancia en las terrazas submarinas, poco profundas, del extremo oriental de la isla. La calidad de la cal era muy buena y se sabe qué hace pocos años los holandeses de las Antillas de Sotavento instalaron esta industria en La Tortuga y en otras islas venezolanas. La carencia de leña y quizás la disminución del cirial impidió a los españoles utilizar el calicanto, su técnica tradicional de cal y piedra, a la que agregaban algunos ladrillos.

En Nueva Cádiz los ladrillos son escasos y algunos presentan una perforación semiesférica que sirve de base al eje de rotación de las ventanas de las casas. El diámetro de esta perforación oscila entre 5 y 8 centímetros, lo cual demuestra la solidez de cada ventana. Para la base de las puertas, los españoles usaron piedras; muchas de éstas tienen una perforación de más de 10 centímetros de diámetro.

Las excavaciones pusieron al descubierto artefactos españoles y cerámica indígena de estilos procedentes de varias áreas del Caribe. Existen pruebas de que estos indígenas pronto abandonaron los estilos antillanos y desarrollaron una forma nueva de cerámica local que se ha denominado estilo Nueva Cádiz. Este estilo aún existe como cerámica rural en el pueblo de Manicuare, en la Península de Araya. Se trata, por supuesto, de una de las tantas contribuciones que los indígenas han hecho a la cultura moderna de Venezuela.


Las edificaciones

En el sector de la villa ocupado por los europeos, las casas, así como otras construcciones importantes, tenían paredes con bases de piedra sin cortar o ladrillos, y paredes de piedra o bahareque. Las piedras, obtenidas en la parte central de la isla, se unían entre sí con tierra, y las superficies de las paredes se recubrían con cal obtenida de corales molidos. La mayoría de los pisos eran de tierra apisonada, mientras que los techos eran planos y estaban hechos de caño y recubiertos con barro. Además de las casas particulares, las excavaciones arqueológicas revelaron la existencia de una iglesia, un convento y una ermita.


Las casas típicas de Nueva Cádiz tenían una puerta al frente, y cuatro habitaciones, distribuidas así: la sala y un dormitorio en la parte delantera, y una bodega y la cocina en la parte posterior, seguidas por un palio cerrado relativamente pequeño. Se ha sugerido que en estos patios puedan haber vivido los esclavos y sirvientes de adentro. Ciertas casas tenían escaleras que llevaban a un segundo piso, y en nichos paredes se encontraron nichos que probablemente eran utilizados como alacenas o armarios. En el centro de las cocinas se encontraba un fogón de mampostería con forma rectangular que se elevaba unos 50 cms sobre el nivel del suelo.

 No todas las casas de Nueva Cádiz fueron construidas de piedra. También hay casas con bases de piedra, espacios vacíos, en los cuales hubo casas humildes con techos de paja y paredes de bahareque, cuyos restos no han resistido la acción destructora del tiempo.

De momento, es difícil afirmar con certeza quién habitaba estas casas. Dos de ellas, según se deduce por detalles como la disposición de sus piezas y cuentas aritméticas dibujadas sobre el revestimiento de cal de las paredes, debieron pertenecer a comerciantes.

En el umbral de una de las habitaciones, Cruxent encontró una vasija con perlas en muy mal estado. La costumbre española de enterrar las cosas a un poso de a puerta es bien conocida, y desde luego bien pensada, pues la persona que entra con la intención de excavar debe pararse precisamente en este punto secreto; de esa manera buscará inútilmente en el resto de la habitación.

Cerca de la playa se elevaba el Ayuntamiento, cuyos restos de muros dejan ver la importancia del edificio. El edificio contaba con una torre, dos celdas con puertas estrechas para presos. En este recinto se encontró un sello real en cerámica para lacrar documentos oficiales y que representa en negativo la efigie de los Reyes Católicos, Algunas habitaciones presentan vestigios de incendio.

Por no haberse excavado, es muy poco lo que sabe de las viviendas de los habitantes más humildes de Nueva Cádiz. Las viviendas de los esclavos negros e indígenas parecen haber sido construidos con materiales perecederos.


El fin de Nueva Cádiz

 La mayoría de los historiadores ha atribuido el fin de Nueva Cádiz a fenómenos naturales. En realidad la desaparición de Nueva Cádiz fue un proceso lento, ocasionado por la destrucción de los ostrales y el agotamiento de las madreperlas. El primer caso en América de sobreexplotación de un recurso natural ocurrió en los placeres perlíferos de Cubagua. La explotación de las perlas era una empresa insostenible desde el principio, debido a la intensidad de las cosechas y a lo costoso de mantener la colonia.

Además, desde el punto de vista arqueológico, las características de los muros, los hallazgos del subsuelo y muchos otros detalles, indican que Nuevo Cádiz no desapareció por destrucción violenta. Es cierto que Cubagua fue azotada por fenómenos geológicos y climáticos en 1541 y 1543, pero aún después vivía gente allí y también llegaban barcos a la ciudad. Fue necesario esperar un tiempo antes de que las autoridades permitieran o los vecinos de la ¡s a dispersarse hacia Margarita, Coche y especialmente al Cabo de La Vela, el cual en un momento dado se convirtió en una prolongación de Nueva Cádiz.


El fin de las perlas

Los ecosistemas cuentan con mecanismos para equilibrar su desarrollo y funcionamiento en condiciones naturales. En ellos se pueden encontrar diferentes poblaciones que regulan su desarrollo e influencia en función de las demás y de los recursos y condiciones ambientales. Pero la velocidad con la que el hombre explota los recursos naturales supera en la mayoría de los casos el ritmo con el que éstos se regeneran, ocasionando un deterioro creciente. Aunque se ha acelerado en los últimos años, este proceso es resultado de la expansión global de Europa que comenzó en el siglo XVI. El primer caso en América de sobre-explotación de un recurso natural ocurrió en los placeres perlíferos de Cubagua. Hacia 1531 la ciudad alcanzó unos 1.000 habitantes, y la reducción en la producción de perlas, que había venido decayendo desde temprano, se hizo más agudo. Los españoles trataron de tomar medidas como limitar el número de personas por bote pesquero, el número de horas dedicadas a la pesca, la profundidad a la que podía llegarse y la rotación de las áreas de pesca. Todo fue en vano.



A esto hay que agregar la biología de los competidores naturales de la madreperla «Pinctata Imbricata», tales como la pepitona «Arca zebra», que ocupa aquellos nichos ecológicos vacíos por la explotación de las madreperlas e impidió así la recuperación de los ostrales. Estudios biológicos realizados durante los años 60 del siglo XX indicaron que casi todos los bancos de «Pinctacta imbricata» estaban completamente destruidos. De hecho, aunque la explotación de perlas disminuyó sensiblemente durante los siguientes siglos, los ostrales jamás se recuperaron.


Bibliografía

-IPC (Instituto del Patrimonio Cultural de Venezuela), s/f. 

viernes, 8 de agosto de 2014

JUANA “LA LOCA”

JUANA “LA LOCA”


Toledo 1479 - Tordesillas 1555
Reina 1504 – 1555


  La historia no ha sido muy condescendiente con Juana, la hija de Isabel y Fernando, los Reyes Católicos. Su sobrenombre de La Loca nos demuestra que no ha tenido muy buena prensa. Juana nació en Toledo el 6 de noviembre de 1479. Su gran parecido a su abuela paterna, doña Juana Enriquez, motivó que, cariñosamente, Isabel llamara a su hija "mi suegra". Su educación estuvo marcada por la severidad, tanto de su madre como de sus maestros. Buena muestra de ello es que aprendió latín siendo bien pequeña. Pronto se manifestó en Juana una vena mística que ella pretendió encauzar haciéndose monja. Pero sus padres tenían otro objetivo para la atractiva Juana y cuando cumplió 16 años fue concertada su boda con el archiduque Felipe de Austria, hijo de Maximiliano I y María de Borgoña, conocido por el sobrenombre de El Hermoso. El enlace entraba dentro de la política exterior de los Reyes Católicos, que tenía como fin cercar al enemigo reino de Francia. Para ello también casaron a su heredero, el príncipe Juan, con la hermana de Felipe, Margarita de Austria. 

La boda se celebró en Lille el 21 de agosto de 1496, prematuramente, ya que ambos cónyuges sintieron una mutua atracción nada más verse, deseando consumar el matrimonio cuanto antes. El matrimonio no cambió la actitud conquistadora de Felipe, acostumbrado a mantener relaciones sexuales con las damas de la corte, actitud que doña Juana no estaba dispuesta a permitir. Por eso pronto aparecieron los celos y los enfrentamientos entre los esposos. A pesar de esta desagradable situación, Juana y Felipe tuvieron seis hijos. 

El primer parto tuvo lugar el 15 de noviembre de 1498, naciendo una niña a la que se puso el nombre de Leonor. Pasando el tiempo, primero se casará con el rey Manuel I de Portugal y tras quedarse viuda, contraerá matrimonio con Francisco I de Francia. 

El 24 de febrero de 1500 nace su segundo hijo, Carlos. Cuenta la tradición que el parto tuvo lugar en un pequeño retrete del palacio de Gante, debido a la facilidad de Juana para dar a luz, y a los celos, de ahí que acudiera a una fiesta para vigilar constantemente a su marido. El tercer alumbramiento se produjo en 1501, viniendo al mundo una niña a la que se llamó Isabel, que sería reina de Dinamarca tras su matrimonio con Christian II. Parece ser que este embarazo vino motivado por la muerte del infante don Miguel de Portugal, lo que dejaba la sucesión al trono de España en manos de Juana. El ambicioso Felipe se mostró durante una temporada solícito y servicial, naciendo la pequeña Isabel de estas relaciones. Felipe, que ya era duque de Borgoña, de Luxemburgo, de Brabante, de Güeldres y Limburgo y conde de Tirol, Artois y Flandes, deseaba ampliar cuanto antes su poder. 

  A principio del año 1502 Juana y Felipe llegaron a Fuenterrabía para ser jurados príncipes de Asturias en Toledo y príncipes de Gerona en Aragón. El 10 de marzo de 1503 nacía en Alcalá de Henares el cuarto hijo del matrimonio: Fernando, futuro Emperador de Alemania y rey de Hungría y Bohemia, el ojito derecho de Fernando el Católico. Felipe partió para Flandes alegando cierto desgobierno en sus estados y Juana quedaba en Castilla. Pronto decidió acudir en compañía de su esposo, a pesar de su estado tras el parto, por lo que fue detenida por su madre. Desde ese momento se apuntó la enfermedad mental de Juana como un elemento a vigilar, por lo que los Reyes Católicos desearon que quedara a su lado. Pero Juana ansiaba tanto reunirse con su marido que, desestimando los consejos, decidió marcharse a Flandes. 

Tras el fallecimiento de Isabel en 1504, Juana era nombrada reina propietaria de Castilla y León, siguiendo el testamento de la reina católica. Don Fernando se encargaría de la regencia mientras los flamantes monarcas llegaban procedentes de tierras flamencas. A finales del año 1505 Juana tendrá una nueva hija, María, que casará con el rey Luis de Hungría y Bohemia. 

En la primavera de 1506 llegaban Juana y Felipe a La Coruña, tras una estancia en Inglaterra. La llegada de los reyes provocó el definitivo enfrentamiento entre Felipe y Fernando, siendo una de las causas la pretendida locura de Juana esgrimida por el Hermoso para hacerse con la regencia. Fernando abandonó Castilla y dejó expedito el camino a su yerno.

En los primeros días del mes de septiembre de 1507 don Felipe jugaba un partido de pelota con sus más allegados en Burgos. Después de practicar deporte, bebió agua helada, por lo que al día siguiente se sintió con fiebre. Nunca se curó y el día 25 de septiembre de 1507 fallecía, especulándose que pudo haber sido envenenado, lo que no se pudo probar. Un cortejo encabezado por la reina se trasladó hacia Granada, viajando siempre de noche y alojándose en lugares donde las mujeres no pudiesen tener contacto con el cortejo, lo que aumentó las noticias de la locura de doña Juana. Precisamente de camino a Granada tuvo Juana su último alumbramiento, naciendo una niña llamada Catalina, el día 14 de enero de 1507, en Torquemada. Catalina contraería años después matrimonio con Juan III de Portugal. Juana no deseaba el gobierno del reino y mandó llamar a su padre para que se hiciera cargo de los asuntos de Estado como regente de Castilla.

Dando muestras de enajenación mental -no se cambiaba de vestido ni se aseaba e iba acompañada del féretro de su esposo- se decidió que Juana fuera encerrada en Tordesillas. Corría el mes de enero de 1509 y allí permaneció el resto de sus días, vestida siempre de negro y haciendo una vida retirada, lo que contribuyó a acentuar su problema mental. El 12 de abril de 1555 fallecía doña Juana, tras 46 años de reclusión, cubierto su cuerpo de llagas al negarse a ser aseada y cambiada de ropa. Quizá la pobre Juana tuviera una leve enfermedad mental, pero no se llevó a cabo un programa de recuperación muy adecuado con ella al encerrarla en Tordesillas, aunque, para descargo de sus familiares, esto ha sido práctica común con la mayoría de los enfermos mentales hasta nuestros días.


BIBLIOGRAFÍA

-ARTEHISTORIA. Junta de Castilla y León, la página del Arte y la Cultura en Español. [En línea]. Disponible en: http://www.artehistoria.jcyl.es/v2/personajes/5671.htm





jueves, 31 de julio de 2014

BATALLA DE MATASIETE - Grecia Salazar Bravo

BATALLA DE MATASIETE
Grecia Salazar Bravo

Luego de la llegada del ejército español liderizado por Pablo Morillo en 1815 y de haberse rendido por poco tiempo el pueblo margariteño, se iniciaron de nuevo las acciones por parte de los patriotas para conseguir su independencia del imperio español, por lo que el llamado pacificador de América debió volver a Margarita en julio de 1817 con el fin de detener el avance patriota en el camino hacia la libertad.

El 31 de julio de 1817, bien temprano en la mañana Pablo Morillo, quien ha amenazado a los margariteños con exterminarlos si no se rinden, salió de Pampatar con destino a La Asunción con la intensión de tomar la ciudad capital y someter así la revuelta patriota,  a las 8:00 de la mañana se hallaba ubicado en la colina de Matasiete y desde allí intentó visualizar las fortalezas de la ciudad y a los patriotas que estaban escondidos entre el monte y los cocales ubicados en la sabana al pie de la montaña. 

Los patriotas comandados por el coronel Francisco Esteban Gómez, hombre altamente comprometido con los ideales de la independencia, plantearon como estrategia de batalla, la guerra de guerrillas que tanto los habían ayudado en ocasiones anteriores, por ello escondidos en los matorrales se dedicaron a sorprender al ejército realista compuesto por cerca de tres mil hombres; mientras que los patriotas eran sólo alrededor de 300 personas, muy mal apertrechados, pero que tenían la ventaja de conocer el terreno a cabalidad. 


En esta batalla poco a poco los patriotas lograron con sus escaramuzas ir acorralando a los soldados realistas, a los que o pusieron fuera de combate o dejaron sin armas para pelear, por lo que con el pasar de las horas lograron vencerlos y los obligaron a emprender la retirada a eso de las 4:00 de la tarde de manera desordenada, unos huyeron por la laguna de Gasparico, donde quedaron atrapados por lo fangoso del terreno que no conocían y cayeron en manos de algunos soldados patriotas que acabaron con ellos.



Esta batalla selló la independencia de la isla de margarita, y aunque el ejército realista logró rearmarse y le dio un duro golpe a los margariteño ocho días más tarde en la Batalla de Juan Griego; abandonó el territorio margariteño el 17 de agosto de 1817, para no regresar jamás, siendo margarita la primera provincia que quedará libre e independiente del gobierno español desde ese momento y para siempre.  

miércoles, 30 de julio de 2014

BATALLA DE MATASIETE

BATALLA DE MATASIETE

(31 DE JULIO DE 1817)


Cerro. Estribación de la serranía El Copey. Ubicado en la parte nor-oriental de la ciudad de La Asunción. Es célebre en la historia de Venezuela por haberse librado en él la Batalla que sello la independencia de Margarita el día 31 de julio de 1817, cuando el jefe patriota General Francisco Esteban Gómez derrotó al General español Pablo Morillo.

Leamos a continuación el Parte de la Batalla de Matasiete del ejército insular: “El jefe enemigo creyendo atemorizadas nuestras tropas por su reunión en la capital, osó presentarse el 31 a las siete de la mañana en el cerro de Matasiete con 2.000 hombres españoles y 600 criollos; llamando igualmente la atención con sus buques por los puertos de Manzanillo, Constanza y Juangriego y manteniendo un fuego continuo de artillería. El General Gómez observó aquella operación, excitó las tropas al combate y, sin que el enemigo observarse nuestros movimientos, mandó al Jefe del Estado Mayor que emboscase las tres compañías de cazadores de los batallones “General Bolívar”, “General Mariño” y “General Arismendi”, desde la quinta Hidalgo hasta el Gaumal; que la caballería se colocase de San Francisco a la Casa Fuerte que está al pie de La Caranta y que todas las alturas se reforzasen.

“Verificada esta operación después de haber ostentado el enemigo sus fuerzas y observando nuestras operaciones, empezaron a bajar el cerro dejando en su extremo sólo el cuerpo de reserva con Morillo, ocupando sus cazadores las empalizadas y cocales inmediatos desde la huerta de Espinoza hasta la de Gerónimo Rodríguez en cuya casa tenia apoyada a su izquierda. El cuerpo de reserva provocado por ocho carabineros al mando del Coronel Pablo Ruiz, descendió de las alturas a las ocho y media de la mañana, dejando en ella a Morillo y cien hombres emboscados a su inmediación.

“Habiéndose aproximado al centro la reserva, se emprendió, como a las nueve, de una a otra parte un vivísimo fuego; el enemigo pretendió cargar por el flanco izquierdo sobre nuestros cazadores de la derecha, pero La Caranta sirvió su artillería con tal acierto que les forzó a replegar con mucha pérdida. El General Comandante de las tropas, el Jefe del Estado Mayor y el Sub-Jefe del mismo que recorrían la línea y exhortaban a aquellos a sostener el combate, tuvieron sus caballos muertos, pero siguieron mandando a pie la acción.

“El enemigo comenzaba a flaquear por el ala derecha, pero se conserva con fiereza su izquierda y centro; y viendo el General Gómez su resistencia, mandó cien hombres de caballería a las órdenes del Mayor de este Cuerpo Teniente Coronel Rafael Picazo para que le llamase la atención por la parte de Cazorla y cincuenta carabineros y otros tantos lanceros a la orden del Coronel de igual arma Policarpo de Mata a incomodarlos por La Noria; mas observando de que ninguno de estos movimientos los consternaba se puso a la cabeza de la caballería, a cuyo abrigo se formaron en columna.

“A las dos de la tarde se participó subía el pequeño cerro, colocado frente a la batería de La Libertad cuya operación se conoció que no era para atacar, sino para llamar la atención; mas a nuestras tropas, siempre serenas y firmes, nada las arredraba, antes bien cobraban más ánimo al ver deshechos los cuadros y columnas enemigos. Afligido su centro e izquierda por la muerte del jefe que la mandaba y por el destrozo que había sufrido, el General avanzó en este momento con rapidez sobre ella y logró matarle once oficiales y doce soldados.

“A las cuatro, las tropas que ocupaban el Cerro Colorado bajaron a marcha redoblada a incorporase con el resto de su ejército, en cuyo tránsito perdieron mucha gente, retirándose al abrigo de las empalizadas y bosques y sosteniéndose solamente parte del ala izquierda y reserva en columna sólida. Nuestras fuerzas aunque en aptitud de perseguirles no pudieron, porque sobrevino la noche.

“El resultado de esta acción fue que sólo 300 hombres de infantería protegidos por una corta caballería y por La Caranta, derrotaron completamente a los 3.000 valientes con que Morillo nos amenazaba con total extermino; acción gloriosa para las armas de la República, para timbre de los margariteños y lección que puede servir de escarmiento a los tiranos. Nuestras pérdidas fue de cinco oficiales muertos de caballería e infantería y diez heridos de las dos mismas armas, incluyéndose también sesenta soldados fusileros y veinte de caballería que rindieron sus vidas cubiertos de honor y gloria. La del enemigo no bajo de quinientos entre muertos, heridos y dispersos. La Asunción, 01 de agosto de 1817”.



BIBLIOGRAFÍA

-Rosa Acosta, Rosauro. Diccionario Margariteño, Biográfico, Geográfico (Colección Contemporánea “Gustavo Pereira”, Nro. 1). Isla de Margarita, Fondo Editorial del Estado Nueva Esparta, 1996, pp. 309-310. 

miércoles, 23 de julio de 2014

LA VIDA COTIDIANA EN LA CUBAGUA DEL SIGLO XVI - Grecia Salazar Bravo

LA VIDA COTIDIANA EN LA CUBAGUA  DEL SIGLO XVI
Grecia Salazar Bravo

Licenciada en Historia de las Artes Plásticas y Museología Egresada en 1989 de la Universidad José María Vargas, Caracas.
Licenciada en Historia (Mención Venezuela)  Egresada en 2006 de la Universidad  Central de Venezuela / Tesis de Grado Mención Publicación.
Funcionaria del Ministerio de Educación adscrita al Gabinete Ministerial de Cultura del Estado Nueva Esparta.

RESUMEN

En el marco de los estudios regionales de Venezuela, el objetivo de esta investigación es recrear como era la vida cotidiana de los hombres que practicaron la explotación de perlas en la isla de Cubagua en el siglo XVI.  Este período marcó el esplendor de la producción perlífera en Cubagua, donde se alcanzaron elevados ingresos, se explotaron cantidad de ostrales y muchos españoles emigraron hacia las costas venezolanas con la idea de hacerse rico con facilidad gracias al negocio de las perlas. Esta actividad comercial de la isla de Cubagua, trajo como consecuencia una inusitada riqueza sorpresiva que acrecentó la ambición de poder económico de los conquistadores españoles y sumió a los esclavos en una forma de vida  específica de dicho trabajo, que afectó la forma de asumir la cotidianidad.  El comercio de la perla ha sido estudiado casi siempre desde el punto de vista económico, pero se ha desatendido lo referente a la vida cotidiana de los esclavos aborígenes y africanos dedicados a este trabajo, lo que se abordará de manera primaria en esta investigación. 

Palabras claves:
Comercio de perlas – modos de buscar perlas – vida cotidiana – historia local neoespartana – rancherías – esclavitud.


Cubagua y las perlas.

Mapa de la isla de Cubagua, posiblemente del siglo XVII,  se encuentra en la Biblioteca Nacional de Francia.
La isla de Cubagua está localizada en el Mar Caribe;  en la parte Nororiental de Tierra Firme, al norte de las costas de la Península de Araya;  allí el mar presenta condiciones ambientales especiales, con escasez de aguas de lluvia y ríos que desemboquen en el mar, y en el lecho marino, lo que hace que exista gran cantidad de limo, herbajes y arena, que contribuyen al desarrollo de la ostra perla, (molusco bivalvo al que se le da el nombre científico de Pinctada margaritifera);  que nacía en aguas profundas en los mares que rodean a dicha isla.  

Gracias a la documentación aportada por los cronistas de indias, sabemos que los aborígenes que habitaban las costas venezolanas usaban las perlas como adorno en pulseras y collares; de hecho cuando en 1498, Cristóbal Colón llegó a las costas de la hoy Venezuela, y ante el esplendor de las perlas usadas por los nativos expresó: …vinieron a la nave en numerosas canoas, y muchos traían piezas de oro al cuello, y algunos, perlas atadas a sus brazos. Me alegró mucho verlas y procuré con empeño saber dónde las hallaban; me dijeron que allí y en la parte Norte de aquella tierra...  Procuré conseguir algunas perlas y envié las barcas a tierra.  (Colón, C., 1991: 176). 

Desde ese momento la historia de la árida Cubagua ya no sería la misma y su existencia daría un vuelco de 360 grados impulsada como en una montaña rusa a las alturas más elevadas, para luego caer en el más profundo olvido, por más de trescientos años.

Una de las primeras descripciones de la isla, nos la legó el poeta Juan de Castellanos, quien vivió en ella, durante algún tiempo: …aunque es estéril y pequeña, Sin recurso de río ni de fuente, Sin árbol y sin rama para leña sino cardos y espinas solamente; Sus faltas enmendó naturaleza con una prosperísima riqueza. Pues sembró por placeles principales,…riquísimos ostiales, dedo se sacan perlas escelentes,  Con que ha engrandecido sus caudales Crecidísimo número de gentes... La gente castellana que venía…Formaron en la isla ranchería, Pusieron toldos y asentaron tiendas; Y cebados en esta granjería Hacen bohíos para sus viviendas... (Castellanos, J., 1962: 105–107).

Y así los españoles se dedicaron a organizar el rescate de las perlas, usando para ello en primer lugar a los nativos americanos y más adelante a los esclavos negros traídos de las costas africanas.

Según cifras establecidas por Enrique Otte, el historiador que más concienzudamente ha investigado el tema de las perlas en Cubagua, en toda su historia el quinto de Cubagua tuvo una producción de 11.877,20 kilos, promediando alrededor de 410 kilos anuales;  lo que nos da una idea de la gran cantidad de perlas que se extrajeron legalmente, sin embargo no podemos establecer cuantas se sacaron de manera ilegal;  pero lo que si sabemos es que la gran cantidad de perlas extraídas, fue lo que produjo el agotamiento definitivo de los ostrales en las aguas del hoy estado Nueva Esparta; porque el único interés de los españoles era enriquecerse a base del comercio de las perlas y nunca pensaron que este era un recurso natural que al no cuidarse se agotaba, como de hecho sucedió en pocos años.

Los Buzos, su vida cotidiana

En 1508 se trasladaron a Cubagua, como esclavos, a los habitantes de las Bahamas, los indios lucayos,  para usarlos en el buceo buscando perlas, pues eran muy buenos nadadores;  pero con la vida que llevaban muchos fallecieron prontamente;  tal y como nos lo refiere Fray Bartolomé de Las Casas:  Acordaron los españoles de enviar a sacar perlas los indios lucayos, por ser grandes nadadores todos ellos en universal, …, por cuya causa se vendían cuasi publicamente, con ciertas cautelas, no a 4 pesos, como al principio se habia ordenado, sino a 100 y  150 pesos de oro y más cada uno...  Cresció tanto el provecho que sacando con ellos perlas los nuestros hallaban,…con gran riesgo y perdicción de las vidas de los lucayos,…, que por maravilla se halló en breves días que en esta isla quedase algún lucayo.  (Las Casas,  B.,  1951: 353).

Obviamente con esa vida era muy difícil durar mucho tiempo, porque al margen de la presión de los españoles, estaban los peligros que acarrea de por si el trabajo de buzo; cuya primera descripción también se la debemos a Las Casas, quien con gran acuciosidad nos cuenta:  “Llevánlos en las canoas, que son sus barquillos, y van con ellos un verdugo español que los manda; llegados en la mar alta, tres y cuatro estados de hondo, mandan que se echen al agua;  zambúllense y van hasta el suelo y allí cogen las ostias que tienen las perlas, y hinchen dellas unas redecillas que llevan al pescuezo o asidas a un cordel que llevan ceñido, y con ellas o sin ellas suben arriba a resollar, porque no siempre donde se zambullen las hallan,… e a las veces les dan de varazos que se zambullan, y siempre todo este tiempo nadando y sosteniéndose sobre sus brazos;  … desde que sale hasta que se pone el sol, y así todo el año si llegan allá:…  la comida es algún pescado y el pescado que tienen las mismas ostias donde están las perlas y el pan caçabi y el hecho de maíz,… Las camas que les dan a la noche son el suelo con unas hojas de árboles o hierba, los pies en el cepo, porque no se les vayan.  Algunas veces se zambullen y no tornan jamás a salir;  o porque se ahogan cansados y sin fuerzas y por no poder resollar, o porque algunas bestias marinas los matan o tragan."   (Las Casas,  B., 1951: 403).  Durante los primeros cien años de extracción de perlas éste fue el sistema que imperó, y le trajo la muerte a gran cantidad de hombres, que eran obligados a realizar dicho trabajo.

De la reseña aportada por diversos cronistas se sabe que los indígenas y negros usados en la búsqueda de perlas, bajaban a las profundidades por medio del buceo a pulmón libre, aunque no se sabe con certeza la profundidad a la que se llegaba, pero posiblemente estaba entre 4 y 9 brazas[1];  de los  testimonios de los cronistas se deduce que lo normal era que se llegara a profundidades de ocho brazas, pero que, con claridad en las aguas, podían llegar hasta  nueve. 

Por dichas descripciones, sabemos que los buceadores tapaban su nariz con pinzas y se sumergían agarrados a sogas, una fina que soportaba el peso del buzo y una gruesa, que se usaba para subirlos a la superficie;  esta era llamada el cabo de vida.

Al principio los buceadores eran solamente indios caribeños esclavizados;  pero más adelante se les unieron los esclavos negros;  una Real Cédula de 1526 autoriza a Juan de Urrutia para que traslade 30 esclavos negros a Cubagua;  al año siguiente se da otro permiso de trasladar a la isla 12 esclavos negros.  Los buzos podían ser vendidos como esclavos, de hecho se conoce que en 1600 hubo una negociación de una granjería de perlas, en la cual se vendieron también 13 negros, y en la venta de una empresa dedicada a la explotación de perlas, la transacción incluyó a 13 indios.   

Los indígenas de la isla de Margarita aunque eran considerados libres, también se usaron como buzos;  ya que, eran quienes mejor conocían los sitios donde se encontraban los ostrales;  hubo guaiqueríes que trabajaban en Cubagua,  y  se llevaban las mejores perlas a Margarita, lo que obligaba a los españoles a “perseguirlos” para negociar con ellos;  de hecho les daban vino, lo que era su perdición y siempre terminaban regalando las perlas.   

Inicialmente se pescaba en una pequeña canoa, con una marinería comprendida entre 6 y 8 personas;  luego en 1524 se trajeron canoas más grandes con capacidad para unos 15 individuos;  a mediados del siglo XVI eran utilizadas canoas grandes con capacidad para 24 personas, y a principios del siglo XVII se mencionan grandes fragatas de velas latinas.  Luego de recogidas las conchas eran colocadas en la arena, y allí se abrían a consecuencia del calor del sol, posteriormente se sacaba la ostra de su concha con cuchillos;  la carne era usada para la comida de los buzos, o se cocinaba, e incluso en algunos casos se dejaba podrir al sol;  de esta forma se recuperaban perlas escondidas entre los restos de carne.

Una jornada diaria consistía en: al amanecer los exploradores salían al mar en pequeñas embarcaciones y fondeaban encima de los ostiales, el que llegaba primero a un banco perlífero era dueño de éste;  por las noches las embarcaciones se protegían en ensenadas, al abrigo de los vientos. 

Con respecto a la vida de los primeros buzos, usados en la búsqueda de perlas, poseemos información gracias a las Ordenanzas que se hicieron para regular (de alguna manera),  la existencia que llevaban las personas involucradas en la extracción de las perlas, así tenemos, que si alguien se robaba una perla corría el peligro de ser azotado y si volvía a hacerlo le cortaban las orejas y lo echaban al abandono;  de los buzos que fallecían sólo se sabe que agravaron la suerte de los vivos, debido a que eran lanzados al mar, lo que atraía a los tiburones;  por lo que en 1537 se prohibió  dicha costumbre;  junto a esto se estableció que: …se manda que después de anochecido no salga de casa de sus amos… ningún negro ni indio esclavo,… so pena… los lleven a la carcel…. (Otte, E., 1984: 126).

También se dispuso que los que fallecían Iten … sea enterrado fuera del pueblo y que la sepultura sea honda e quede cubierta con tunas o con cardones por manera que ningún perro ni otro animal lo pueda desenterrar… (Otte, E., 1984: 129).

En la Recopilación de las leyes de los Reinos de Indias. Capitulo IV – Título XXV, hay 48 leyes, que tratan de la pesquería y envío de perlas; la Ley XXXI reza: Ordenamos que la pesquería de perlas se haga con Negros y que no se permita hacer con Indios. Y mandamos que si alguno fuere forzado, y contra su voluntad, incurra el que le hubiere forzado, y violentado, en pena de muerte.  (Recopilación, 1841: 159).

La Ley XXXIII nos da una idea de cómo se protegía la salud de los buzos: “Porque resultan malos vapores, y enfermedades de las ostras, que abiertas quedan en tierra corrompidas con el cálor: Mandamos que ninguno pesque mas de las que pudiere desbullar, y después las eche en parte, que no puedan causar perjuicio á la salud, ni ocasionar peligro á los Buzos, y Nadadores.”   (Recopilación, 1841: 159).

En el proceso de desbulle (extracción de la perla de la concha),  regía que quienes realizaran este trabajo debían hacerlo completamente desnudos para evitar los robos; sin embargo, los esclavos se las ingeniaban para adueñarse de las mejores perlas y esconderlas, para luego cambiarlas por camisas, sombreros, zapatos y vino, en una fiesta que el dueño de la pesquería hacía en su casa cada cierto tiempo.

Esta era la vida en las pesquerías, una vida dura para los esclavos, ya que, en más de una oportunidad el mar, cobró con sus vidas, las perlas que les entregaba por la fuerza.

La ciudad de Nueva Cádiz, su organización.

De Cubagua se extrajeron grandes cantidades de perlas y gracias a estas riquezas, se le otorga el 12 de septiembre de 1528 a Nueva Cádiz de Cubagua, el título de ciudad; que había sido solicitado por sus habitantes en carta al emperador. 



      La ciudad fue descrita por Juan de Castellanos en sus Elegías de la siguiente manera: Vereis llenos caminos y calzadas, De tráfagos, contratos y bullicio, Las plazas y las calles ocupadas De hombres que hacían sus oficios; Vereis levantar casas torreadas,  con altos y soberbios edificios, Este de tapia, aquel de cal y canto. Sin que futuros tiempos den espanto. (Castellanos, J., 1962: 107)  Dándonos esta última frase la seguridad que tenían los conquistadores españoles en el asentamiento que estaban haciendo en la isla y que ellos llamaron Nueva Ciudad de Cádiz y en la que construyeron: …casas suntuosas…La de Portillo fue con tal esmero Que podía servir de fortaleza… (Castellanos, J., 1962: 107). 

Pero la vida en la semidesértica Cubagua no era fácil, ya que la escases de agua y alimento debía solucionarse trayendo los enseres desde Cumaná y Margarita, y quienes se encargaban de traerlos se enriquecieron fácilmente: Leña y agua de Cumaná venia De ríos que le dan en abundancia, Y en barcos y navíos se traía Con pipas siete leguas de distancia: Trataban muchos esta mercancía, Teniéndola por próspera ganancia…. (Castellanos, J., 1962: 108).

Para ordenar la naciente y bulliciosa vida de Cubagua, los reyes dictaron gran cantidad de Reales Cedulas y Ordenanzas, así como leyes especiales, de todas ellas estudiaremos los artículos que nos parecen más relevantes en cuanto a la descripción de la vida cotidiana en la ciudad de Nueva Cádiz de Cubagua.

A la hora de organizar el gobierno los reyes decidieron darle a los cubaguenses un voto de confianza y les pidieron que: …por el tiempo que vuestra merced o voluntad fuere elejáis entre vosotros un alcalde hordinario en cada un año de los vecinos e moradores desa dicha isla…e conosca de los pleitos e causas, ansí civiles como criminales, que entre vosotros se movieren… (Otte, E., 1984, tomo I: 128);  sin embargo las primeras ordenanzas giran en torno al interés de los reyes por preservar el quinto real de la producción de las perlas, que era en definitiva lo que más deseaban.

Pero en cuanto al día a día de los cubaguenses se impusieron reglas referidas a la alimentación como: …por cuanto la miel e azeite e vinagre que viene de Castilla tapado en sus vasijas viene falto e mal acondicionado, se manda que ninguna persona venda la dicha miel, azeite ni vinagre sin medir, so pena de tres pesos de oro por cada vez que lo contrario hiciere… (Otte, E., 1984, tomo II: 123).

  Y otra que expresaba: …que ninguna panadera no otra persona sea osada de vender pan cocido no vizcocho si que primero le sea puesto por los dichos diputados, ni abrir pipa de harina para amasar el pan ni vizcocho sin que primero los dichos diputados…la vean si es harina para amasar o no…quel pan que vendieren sea bien cozido y sazonado e que cada un pan grande tenga diez e seis onzas y el pan chico tenga ocho…” (Otte, E., 1984, tomo I: 123-124).

 Y también se preocupaban por la moral y las buenas costumbres: …que cualquier persona que los domingos e fiestas fuere tomado por las calles en tanto que se celebran los oficios divinos a missa mayor sean llevados a la cárcel pública y estén en ella tres días… (Otte, E., 1984, tomo II: 127);  y para mantener la salubridad se dispuso: …que ninguno eche ni mande ni consienta echar de sus casas basura ni estiércol no otra suciedad ni cosa muerta en las calles ni en la playa salvo de los palos que están indicados dentro de la parte de la mar… (Otte, E., 1984, tomo II: 129). 

En las disposiciones reales para Cubagua también se preocuparon por los bienes dejados por algunas personas que fallecían en la isla y que no llegaban completos a España, por lo que se dispuso que toda persona que llegara a la isla fuera censada.  

Y le metieron el ojo a la corrupción, que desde el principio estuvo presente en la isla: …nos somos informados que algunas personas que avemos proveído de nuestros regidores del pueblo de cristianos…de Cubagua…son mercaderes y biben de ello e tienen sus tratos e mercaderías en la dicha isla…porque…los dichos mercaderes son regidores, anteponen sus tratos y mercaderías a las de otros, y aviendo de trabajar que las dichas mercaderías valgan barato por el contrario trabajan que valgan a subidos y ecesivos precios, y como son regidores no ay quien les vaya a la mano y redunda en daño de la república…(Otte, E., 1984, tomo I: 84). 

También se dispuso que no se llevaran a la isla vestidos de paño y lienzo, ya que, las pocas mujeres solas que vivían en la isla, no tenían como costeárselos y no había funcionarios de grandes rangos que los usaran; por otro lado la reina se inmiscuyó directamente en algunos asuntos de la isla, por ejemplo se oponía a que los españoles casados abandonaran a sus mujeres por las aborígenes americanas: …algunos casados tienen indias libres en sus casas e las toman por sus mancebas, e que a esta causa no hacen vida maridable con sus mujeres, antes algunos dellos las dexan desnudas e pobres e se van con las dichas sus mancebas,… (Otte, E., 1984, tomo I: 14);   por lo que dispuso que esta situación fuera penada por la ley;  sin embargo la reina defendía a los hijos habidos con dichas mancebas: …dexéis e consistáis a los vecinos desas dichas islas que tovieren hijos en indias recogerlos e tenerlos comsigo como hijos, porque mejor los puedan enseñar e industriar en las cosas de la fee, sin les poner en ello inpedimento alguno, lo cual vos mandamos que cumplaís… (Otte, E., 1984, tomo I: 28). 

Como hemos podido apreciar la corona española hizo todo lo posible para que la ciudad de Nueva Cádiz funcionara ordenadamente, y prosperara económica y socialmente; pero los ostiales se fueron agotando por la desmedida explotación que sufrieron, debido a la avidez de los conquistadores por obtener las perlas y enriquecerse rápidamente y la ciudad inició una vertiginosa caída. 



       Al empezar a sentirse la crisis perlífera, el juez de residencia de Cubagua Francisco Prado, le escribió al rey de España en 1533, haciéndole saber lo irracional de dicha explotación Para sacar un marco de perlas, destruyen y echan a perder más de veynte (Otte, E., 1977: 35);  y se implantaron vedas pero sin mucho éxito;  y en 1536 el mar dio muestras de estar escaso de perlas;  por ello en 1537 el cabildo de Nueva Cádiz le escribe una carta al emperador en la que se lee: ha más de un año y medio que no se sacan perlas (Otte, E., 1977: 35); por todo esto muchos mercaderes comenzaron a emigrar, en busca de nuevas fuentes de riqueza.   

Sobre este declive perlífero Juan de Castellanos nos dice: …á la pobreza / Que primero Cubagua padecía /Por desaparecer todos los ostiales / E ya no hallar rastros ni señales.  (Castellanos, J., 1962: 116).

La vida de Cubagua fue corta y ampliamente destructiva;  tanto que fue muy golpeada, según determinó el profesor Pablo Vila, por el coletazo de un huracán, tal y como lo describe Castellanos: … siguióse después desto tal tormenta / que hizo despertar los soñolientos, / de todos vientos rigurosa guerra, / y el mar mucho más alto que la tierra. / El agua de los cielos era tanta, / y con tan grandes ímpetus venía,…  (Castellanos, J., 1962: 117).

Así terminó el amor de los cubaguenses por su isla y no dudaron en abandonarla en búsqueda de otros placeres de perlas; según algunos datos aportados por los propios habitantes de Nueva Cádiz, en 1540 no quedaban sino alrededor de 50 vecinos;  la mayoría continuaron la aventura perlífera en el Cabo de la Vela, donde fundarían la ciudad de Nuestra Señora Santa María de los Remedios del Río de La Hacha,  y otro grupo se fue a la isla de  Margarita;  desde donde le escriben al emperador en 1544, una carta en la que le explican: Aquí nos venimos todos, y con beneplácito del gobernador y consentimiento nuestro siguen los oficiales, Justicia y Regiamento del mismo  (Vila, P., 1969: 203) de esta manera Margarita pasará a ser el gran centro de la explotación perlífera, lo que afianzará su poblamiento y sumirá a Cubagua en un profundo olvido.

                                          CONCLUSIONES

En Cubagua, hubo al llegar los españoles a sus costas una explotación de seres humanos y biodiversidad nativa, debido al descubrimiento de las perlas. Los establecimientos iniciales de los conquistadores tuvieron repercusiones ambientales negativas, para los aborígenes y para la naturaleza que los circundaba,  y produjo la desaparición de recursos ambientales forjados por la naturaleza durante miles de años, como por ejemplo las ostras-perlas.  

El poblamiento de la semidesértica isla de Cubagua, no fructificó debido a la desaparición de las perlas, producto de la avidez por el dinero y el poder, característicos de los primeros conquistadores españoles;  quienes al mudarse a Margarita y al presentar esta isla mejores condiciones ambientales, gestarán un poblamiento que hundirá profundamente sus raíces en esta “tierra de gracia” y no se abandonará jamás;  porque se habrán sembrado las bases para ciudades que perdurarán a través de los siglos y que se han expandido de manera fructífera, como es el caso de las poblaciones iníciales de la isla de Margarita.   

Por otra parte, los primeros buzos buscadores de perlas en las costas de dichas islas, sufrieron las inclemencias de sus amos, que sólo tenían en mente enriquecerse fácilmente y “robarle” al mar sus tesoros;  pero su vida fue de alguna manera “suavizada” por las “Ordenanzas” dictadas por los monarcas españoles quienes, más tarde o más temprano, entendieron que sin los buzos no habría perlas, ya que, los españoles no eran muy diestros en este trabajo y además no estaban dispuestos a morir por él.  
 
El estudio de la geografía histórica de estas islas productoras de perlas, nos ha enseñado las penurias a las que estuvieron sometidos tanto los aborígenes y esclavos negros, como los primeros conquistadores españoles, en la búsqueda de una pequeña joya que según la leyenda sólo trae lágrimas a quien las posee.    

BIBLIOGRAFÍA

Fuentes  Primarias Impresas

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-Recopilación de las Leyes de los Reinos de Indias, mandadas a imprimir y publicar por la magestad católica del Rey Don Carlos II Nuestro Señor, tomo II, quinta edición, con aprobación de la Regencia Provisional del reino, corregida y aprobada por la Sala de Indias del Tribunal Supremo de Justicia, Madrid, Boex editor, 1841. 

Fuentes Secundarias Impresas

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Artículos

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-VILA, Pablo. “Las Actividades Perlíferas y sus vicisitudes en Venezuela”, en Revista de Historia, Año III, Nº 17, (1963), pp. 13-37.







[1] Braza: f. (de brazo, por ser la medida de los brazos extendidos). Medida de longitud que equivale a dos varas ó 1.6718m: la braza se usa aún en las medidas marinas.