Nueva Ciudad de Cádiz, Cubagua

Primera de Suramérica con título. 12 de septiembre de 1528.

MUSEO NUEVA CÁDIZ

El edificio que hoy sirve de sede al Museo Nueva Cádiz fue construido entre los años 1609 y 1612, por el gobernador de Margarita para entonces, Don Bernardo de Vargas Machuca, y tenía dos finalidades: la planta baja se dedicó a la cárcel púbica y la planta alta se dedicó al cabildo o al ayuntamiento.

JARDÍN DEL MUSEO NUEVA CÁDIZ

En él se hallan una amplia variedad de árboles ornamentales y frutales. Entre ellos el denominado “Pandano” una planta tropical con el tronco ramificado y curvado que puede alcanzar varios metros de altura.

LAS PERLAS DE CUBAGUA

La isla de Cubagua que conforma junto con las de Margarita y Coche el estado Nueva Esparta de Venezuela, fue el primer asentamiento español en suelo venezolano y su existencia inicial se debió fundamentalmente a la extracción de las perlas que abundaban en sus aguas y que desaparecieron debido a su explotación irracional.

RUINAS DE LA CIUDAD DE NUEVA CÁDIZ

Nueva Cádiz fue la primera ciudad española de Sur América, organizada en 1526 como Villa de Santiago y luego en 1528 obtuvo formalmente el título de ciudad de Nueva Cádiz. Allí se ejerció una explotación perlífera inmisericorde que les permitió a los conquistadores construir una ciudad relativamente grande, con dos iglesias, otros edificios públicos y de habitación.

ESCULTURAS DE JESÚS CRISTO

Esculturas que reflejan la vida y obra de Jesús Cristo de autoría anónima. “Humildad y Paciencia” y “Jesús atado a la Columna”. Fueron usadas en la Semana Santa de la ciudad de La Asunción.

jueves, 18 de septiembre de 2014

EL COMERCIO DE LA MUERTE - La pesquería de perlas en Cubagua - Grecia Salazar Bravo

EL COMERCIO DE LA MUERTE
La pesquería de perlas en Cubagua


Grecia Salazar Bravo

Aún en el siglo XX, continuaba esta herencia colonial del negocio de las perlas en la isla de Margarita.
Fotografía de Alfredo Boulton. La Margarita. Caracas, Macanao Ediciones, 1981.


A juzgar por los restos arqueológicos que, según los expertos, datan de unos 2.800 años antes de la invasión europea, la historia de la isla de Cubagua no solo está en la aridez de su paisaje, sino también en las profundidades del mar. Desde el año 1499 recibiría las primeras oleadas poblacionales provenientes de la Península Ibérica. Al saberse de la existencia de las perlas, expediciones de mercaderes provenientes de Sevilla no tardaron en fondear en sus costas. Así nace el negocio de la pesca o rescate perlífero en la Ciudad de Nueva Cádiz de Cubagua –llamada así a partir de 1528– comercio que conllevaría al exterminio total de su paisaje y la brutal mortandad de indios y negros esclavos.


Una fiebre patológica

La perla era un recurso que el aborigen insular veía como mero adorno; la llamaban thenoca o cocixa, según relata el cronista Fernández de Oviedo. Tal concepción, como sabemos, no será la misma para el europeo de principios del siglo XVI. La fiebre por las pedrerías y los metales preciosos lo volcarán, en pesquisas infaustas en América. En este contexto, Cubagua es solo uno de esos primeros peldaños del saqueo. En 1508, los españoles trasladaron desde las Bahamas a indios lucayos para el rastreo de este “producto”; el resultado: la gran mayoría murieron; otros, más afortunados, pudieron escapar. De Guinea se exportaron, a partir de 1526, los primeros esclavos negros, a cargo de los mercaderes vizcaínos Sancho Ortiz de Urrutia y su sobrino Juan de Urrutia.



“Algunas veces se zambullen y no tornan jamás a salir…”

Allí no queda todo. El afán por obtener el material precioso suponía traspasar el límite entre la vida y la muerte. El talento acuático de los aborígenes, en efecto, era exigido hasta los confines insoportables. Así lo describe el propio Bartolomé de Las Casas: “Algunas veces se zambullen y no tornan jamás a salir; o porque se ahogan cansados y sin fuerzas y por no poder resollar, o porque algunas bestias marinas los matan o tragan”.

A través de las crónicas del siglo XVI se sabe que los buceadores tapaban sus narices con pinzas y, luego de esto, se zambullían atados de dos sogas: una fina que soportaba el peso del buzo y las jabas, especie de canasta donde introducía las ostras; y una gruesa para subirlos a la superficie.

Estos eran los dos cabos que los sujetaban a la vida. El propio Las Casas enfatiza la violencia a la que eran sometidos estos sujetos: “a las veces les dan de varazos para que se zambullan, y siempre todo este tiempo nadando y sosteniéndose sobre sus brazos (…) desde que sale hasta que se pone el sol, y así todo el año si llegan allá”.



La cotidianidad en “las granjerías de perlas”

Inicialmente la extracción se realizaba en una canoa pequeña, con una marinería comprendida entre seis y ocho personas. Luego, en 1524, se introdujeron embarcaciones capaces de transportar 15 individuos; a mediados del mismo siglo se empleaban botes más grandes para 24. Una jornada de trabajo empezaba al amanecer. Los exploradores salían al mar en sus embarcaciones y fondeaban encima de los ostiales. El que llegaba primero a un banco perlífero era dueño de este; por las noches, los mismos protegían sus bajeles con ensenadas para refugiarse de los vientos marinos. Extraer la perla del nácar suponía un mecanismo sencillo. Primero se colocaban las conchas en la arena, expuestas al aire, y al calor solar estas se abrían. Luego se sacaba la ostra de su concha con cuchillos; la carne era usada como alimento para los esclavos. En algunos casos se dejaba podrir al sol; de esta forma se recuperaba el producto precioso entre los restos de comida.


Colección Libros Raros de la Biblioteca Nacional.

SOBRE LOS “RIQUÍSIMOS OSTIALES”
Una de las primeras descripciones de Cubagua nos la legó el poeta Juan de Castellanos, en su obra Elegías de varones ilustres de Indias, quien vivió en este territorio insular durante algún tiempo: “aunque es estéril y pequeña, sin recurso de río ni de fuente, sin árbol y sin rama para leña sino cardos y espinas solamente; sus faltas enmendó naturaleza con una prosperísima riqueza. Pues sembró por placeles principales (…) riquísimos ostiales, de donde se sacan perlas excelentes”.

Juan de Castellanos. Elegías de varones ilustres de América. Caracas, Academia Nacional de la Historia, n° 57, 1962.



Los castigos ejemplares

Tenemos referencia de la vida de los buzos gracias a las ordenanzas que buscaban regular este inhumano negocio. Por ejemplo, si alguien robaba una perla corría el riesgo de ser azotado; y si persistía en el agravio, se le cortaban las orejas. Los que fallecían en la extenuante actividad, agravaban la suerte de los compañeros de faena, ya que los cuerpos sin vida atraían a los inclementes tiburones; esta situación terrible y cruel se prohibió en 1537. Se dispuso luego que los que fallecían en las inmersiones recibieran una sepultura que debía cubrirse con tunas para que los animales no pudieran desenterrarla. Las mismas ordenanzas estipulaban también que quienes desbullaran las ostras debían hacerlo completamente desnudos para evitar robos; además de que no se debía sacar más ostras de las que se pudieran desbullar por día, ya que los vapores que emanaban luego de su descomposición eran considerados perjudiciales para los involucrados.



Explotación desmedida


Según cifras establecidas por el historiador Enrique Otte, en toda su historia Cubagua tuvo una producción de 11.877,20 kilos, promediando alrededor de 410 kilos anuales. Esto nos da una idea de la gran cantidad de perlas que se extrajeron oficialmente; sin embargo, no podemos establecer cuántas se sacaron de manera ilegal. Esta sobreexplotación produjo el agotamiento definitivo de los ostrales. Ante el desvalijamiento indiscriminado de sus recursos naturales, Cubagua fue abandonada en 1539. Aún en su aridez palpitan los quejidos de los buzos; en el mar centellean sus brazadas insurrectas.

Lastre usado por los aborígenes en la pesca de perlas. Fotografía de Grecia Salazar Bravo.

LA OBSESIÓN POR LOS TESOROS ULTRAMARINOS

Los usufructuarios del comercio perlífero estaban, principalmente, en la corona de Castilla y Aragón. Un largo recorrido debían pasar las cargas preciadas: primero de Cubagua a Santo Domingo, de Santo Domingo a Sevilla, donde finalmente se despachaban a la corte. El rey Carlos I (1516-1556) cobraba para sí el quinto de perlas del Cabo de la Vela y de Panamá, más de 150.000 marcos en todo su reinado. Son famosos los obsequios de este a sus más cercanos familiares y miembros de su séquito real a partir de 1519. Desde 1528, la emperatriz Isabel de Portugal (1526-1539) se encargaría personalmente del negocio proveniente de Cubagua; en 1533 solicita al tesorero de la isla “2.000 piezas de asientos de perlas que sean de todas suertes, e procurando de las sacar de entre piezas grandes de aljófar redondo grueso que se hallare, de suerte que la haz sea la más redonda que ser pueda y que tenga buen oriente”.

Ilustración de Erwin Balza

El brutal proceso de extracción de perlas que sufrieron los indígenas venezolanos para satisfacer el mercado de joyas de la monarquía española sería descrito y denunciado por el padre Las Casas.




AUTOR (A): 
-Salazar Bravo, Grecia (2012). “EL COMERCIO DE LA MUERTE, La pesquería de perlas en Cubagua”. Publicado en la revista nacional MEMORIAS DE VENEZUELA. Junio-Julio 2012, Nro. 26, p. 9-11. Sistema Masivo de Revistas, Ministerio del Poder Popular para la Cultura. Centro Nacional de Historia (CNH). Caracas, Venezuela.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Cuando se dice la palabra amigo - Gustavo Pereira


Cuando se dice la palabra amigo se dice sólo lo
Indispensable
Vale decir
Hermano
Compañero
Familia
La vida que soñamos
El mar
Cotidianos sabores
Una cerveza bajo el limpio cielo
Un olor a escafandra en cierto muelle
Una calle sola por donde desandamos nuestros
huesos

Vale decir también
Agua cálida
El sol (que no es el mismo de otras partes)
Alguien en que se piensa especialmente
Un hogar un rincón

No se dice desprecio
Tampoco Humillación
Ni adiós
Ni escupitajo

Cuando se dice amigo se dice Certidumbre
Se dice Ternura
Se dice Costa Blanca y Común
Como un Pan
Y se tiene una lámpara encendida en los ojos
Y un resplandor adentro.



Gustavo Pereira

viernes, 12 de septiembre de 2014

REAL CÉDULA POR MEDIO DE LA CUAL SE LE OTORGA TÍTULO DE CIUDAD A NUEVA CÁDIZ.

REAL CÉDULA POR MEDIO DE LA CUAL SE LE OTORGA TÍTULO DE CIUDAD A NUEVA CÁDIZ.

El rey

Por quanto Diego de la Peña, en nombre del pueblo de cristianos que está en la isla de Cubagua, que es en la costa de Tierra Firme llamada Castilla del Oro en la pesquería de las perlas, e vesinos della, me a sido fecha relaçión que, a cabsa de ser el dicho pueblo nuevamente hecho e poblado, hasta agora no se le a puesto el nombre que se le a de llamar, y me fue suplicado y pedido por merçed le mandase nonbrar e intitular la Nueva Çiudad de Cádiz, y mando que así se llame y nonbre de aquí en adelante, de lo qual mandé dar la presente, firmada de mi nombre e refrendada de mi infrascripto secretario.

Fecha en Madrid, a doçe días del mes de septiembre de mil e quinientos e veinte e ocho años. 

Yo el rey.


Copiada textual del original en español antiguo.



miércoles, 10 de septiembre de 2014

Nicolás Ferdinandov

Nicolás Ferdinandov

14 de abril de 1886, Moscú – Rusia.
07 de marzo de 1925, Curazao.

El pintor  ruso, Nicolás Ferdinandov, provenía de la escuela simbolista y sus gustos artísticos estaban imbuidos del art nouveau. Realizó sus estudios en el Instituto de Pintura, Escultura y Arquitectura de Moscú y en la Academia de Artes de San Petersburgo, pero al estallar la Primera Guerra Mundial, decidió emigrar hacia Nueva York y allí, hace amistad con el hijo de León Tolstoi, el conde Ilia Lvovich Tolstoi, con el que proyecta una Academia Flotante de Pintores donde los artistas podrían dedicarse a su obra exclusivamente.

Retrato de Nicolás Ferdinandov. Armando Reverón, 1920. Creyón sobre papel, colección Galería de Arte Nacional.

En 1919 se dirige a Margarita, donde convive con los pescadores de perlas y se dedica a pintar acuarelas, paisajes submarinos y  a diseñar joyas. Se expresó casi con exclusividad por medio de la acuarela y su pasión por el mar explica en parte el predominio de los azules, pero a diferencia de las marinas convencionales, las de Ferdinandov son vistas submarinas.


Nicolás Ferdinandov. Serranía submarina en el Litoral de Margarita, Porlamar, 1918. Guache y grafito sobre cartulina.


Nicolás Ferdinandov. Pescadores de perlas en Porlamar, 1918. Guache y creyón sobre cartulina.


Nicolás Ferdinandov. Grutas submarinas en la Isla de Margarita, 1918. Creyón y guache sobre cartulina.


Nicolás Ferdinandov. Serranía submarina en la Isla de Margarita, 1918. Guache sobre cartulina.


Nicolás Ferdinandov. Corales bajo el mar, 1918. Guache sobre cartulina.

ESCLAVOS DE LAS PERLAS

ESCLAVOS DE LAS PERLAS
Del pulmón a la escafandra


LA ESCAFANDRA
DE SIEBE A LA ACTUALIDAD

La escafandra es un traje especial que sirve para permanecer y trabajar debajo del agua. La primera escafandra de Siebe, llamada así en honor a su creador Augustus Siebe, fue fabricada en 1818 y se caracterizaba por un casco metálico ligeramente esférico, con un peto en la parte inferior que el buzo se apoyaba sobre los hombros. La pieza metálica iba unida a una especie de chaqueta de cuero que le llegaba hasta la cintura por donde expulsaba el aire sobrante de la respiración. Sin embargo, tenía el inconveniente de que si el buzo inclinaba la cabeza más de lo debido se le escapaba el aire.

En 1837 apareció el traje completo de buzo clásico, que cubría todo el cuerpo y estaba confeccionado con tejido impermeable, el casco era de cobre y tenía tres aberturas circulares que le permitían al buzo un amplio campo visual. El ajuste del casco con el traje se hacía por medio de una arandela localizada en la parte superior del traje quedando completamente hermético.

El buzo usaba zapatos con suelas de plomo y un contrapeso en el pecho y la espalda, que servían para equilibrar el empuje de la inmersión. Este equipamiento le dio al buzo el peso necesario para moverse en el fondo del mar.

La escafandra estaba conectada a una maquinaria ubicada sobre la embarcación y ambas se unían a través de dos mangueras. La primera es una cuerda de seguridad fijada al cinturón del buzo, permitiéndole comunicarse con la superficie por medio de tirones convencionales. La otra manguera se conoce como tubo flexible, estaba ubicada en el casco y funcionaba como compresor de aire, para que el buzo pudiera respirar con facilidad debajo del agua. En la parte inferior, existía una válvula que permitía eliminar el aire e imposibilitaba el retorno por el tubo.

El traje de Siebe resulto un éxito en su momento, fue utilizado por las marinas militares y buzos profesionales de casi todo el mundo. Sin embargo, tenía problemas con las diferentes presiones que se creaban en el interior. Esto ocasionó problemas en los buzos como el conocido “golpe de ventosa” y la “subida en balón”, accidentes frecuentes que en muchos casos conllevaban a la muerte y en otros, dejaban al buzo discapacitado de por vida. Aun así, la tecnología avanzada y los equipos se hicieron más seguros, permitiéndole al buzo más autonomía y eficacia, para explorar cotas más profundas.


AUGUSTUS SIEBE (1788 – 1872)

Fue uno de los principales inventores que contribuyó al desarrollo de la escafandra de buceo durante la primera mitad del siglo XIX. Durante su juventud abandonó su Sajonia Natal para estudiar en Berlín. En esa ciudad demostró sus talentos en el arte de la fabricación y reparación de instrumentos y mecanismos de todo tipo, por lo que sirvió como ingeniero de artillería durante las guerras napoleónicas.

Augustus Siebe (1788–1872) by Ernest August Becker, 1859. Oil on canvas, 126 x 113 cm (estimated).

En 1819 se instaló en Londres. Sus inventos le hicieron ganar un premio concedido por la Royal Society of Arts y ganó cierta popularidad como inventor. Más tarde, en 1823, los hermanos     John y Charles Deane desarrollaron un casco anti-humo para los bomberos, que adaptaron para una empresa que fundaron en 1825, especializada en la recuperación submarina de redes y anclas.

En 1830 quisieron perfeccionar su casco de buceo y reclamaron la ayuda a Siebe, pues ya era un inventor reconocido. Siebe diseñó entones un casco que fue mejorado por el francés Joseph-Martin Cabirol en 1855. Satisfecho de los éxitos obtenidos se asoció a su yerno Gorman y fundó la compañía Siebe Gorman Ltd; especializada en la fabricación de equipos y trajes de buceo así como en toda clase de trabajos submarinos. 

En Venezuela, durante el gobierno de Cipriano Castro, en 1902, se inicia la explotación de perlas con buzos de escafandra. La actividad se llevó a cabo por medio de la concesión a una compañía inglesa, la cual operó por poco tiempo, pasando la explotación a manos de pequeños empresarios.

Algunos de ellos, llegaron a poseer hasta 18 equipos que eran operados por pequeñas unidades pesqueras, cada una de las cuales tenía un buzo.

Se trabajaba hasta una profundidad de 9 brazas (unos 16 metros). En esta época se realizaron intentos por llegar a profundidades mayores de 14 brazas pero tuvieron que ser abandonados, puesto que los buzos sufrían de calambres y hemorragias.

El buceo con escafandra se utilizó por última vez en 1961.

La mayor producción perlera de los tiempos modernos se produjo en 1943, con un volumen de unos 1.300 kilogramos de perlas. La temporada de pesca se abría en enero y se cerraba el 30 de abril.


PARTES DEL TRAJE DE BUZO DE ESCAFANDRA

Nicolás Ferdinandov. Traje de buzo, 1919. Acuarela y grafito sobre cartulina.

(1) Casco esférico de bronce, con mirillas al frente y a los lados, el cual se atornillaba a un (2) peto, también de bronce, que llevaba (3) pesas de plomo sobre el pecho y la espalda para equilibrar al buzo. A su vez, el peto se unía herméticamente a un (4) traje de cuero para impedir la entrada de agua y proteger al buzo contra el frío. Los pies se cubrían con (5) pesados zapatones de plomo. El aire llegaba a la escafandra por un tubo de goma conectado a una válvula, y era expulsado por otra de éstas.


Nicolás Ferdinandov. Cámara y buzos operando en el fondo del mar, 1919. Grafito y guache sobre cartulina.


Nicolás Ferdinandov. Pescadores de perlas en Porlamar, 1918. Guache y creyón sobre cartulina.


María Irene Kiss. “Isla Margarita - Pescando Perlas 1” en Dibujos a tinta y lápiz para History Channel: Historia Secreta (de las capitales latinoamericanas). 


María Irene Kiss. “Isla Margarita - Pescando Perlas 2” en Dibujos a tinta y lápiz para History Channel: Historia Secreta (de las capitales latinoamericanas).



En la isla de Cubagua, que hoy en día conforma junto con las de Margarita y Coche el estado Nueva Esparta, se desarrolló el primer asentamiento español en suelo venezolano, La Ciudad de Nueva Cádiz, y su existencia inicial se debió a la extracción de las perlas, que abundaban en sus aguas y que desaparecieron debido a su explotación irracional. Según cifras establecidas por el historiador Enrique Otte, en toda su historia el quinto de Cubagua tuvo una producción de 11.877,20 kilos, promediando alrededor de 410 kilos anuales.


PESCADORES DE PERLAS

PRIMERA DESCRIPCIÓN DE CUBAGUA, POR EL SACERDOTE JUAN DE CASTELLANOS (1522-1607):
…aunque es estéril y pequeña, Sin recurso de río ni de fuente, Sin árbol y sin rama para leña sino cardos y espinas solamente; Sus faltas enmendó naturaleza con una prosperísima riqueza. Pues sembró por placeles principales,…riquísimos ostiales, dedo se sacan perlas escelentes,…
Desde su llegada, los españoles se dedicaron a organizar el rescate de las perlas, usando para ello a los nativos americanos y más adelante a los esclavos negros traídos de las costas africanas.
Inicialmente se pescaba en una pequeña canoa, con una marinería comprendida entre 6 y 8 personas. En 1524 se trajeron canoas más grandes con capacidad para unos 15 individuos, a mediados del siglo XVI eran utilizadas canoas grandes con capacidad para 24 personas, y a principios del siglo XVII se mencionan grandes fragatas de velas latinas.


Juan de Castellanos. Óleo/tela de Ricardo Moros Urbina, s/f.


DESCRIPCIÓN MÁS ANTIGUA DEL TRABAJO DE LOS BUZOS, POR FRAY BARTOLOMÉ DE LAS CASAS (1474-1566):
“… mandan que se echen al agua;  zambúllense y van hasta el suelo y allí cogen las ostias que tienen las perlas, y hinchen dellas unas redecillas que llevan al pescuezo o asidas a un cordel que llevan ceñido, y con ellas o sin ellas suben arriba a resollar, porque no siempre donde se zambullen las hallan,… e a las veces les dan de varazos que se zambullan, y siempre todo este tiempo nadando y sosteniéndose sobre sus brazos;  … desde que sale hasta que se pone el sol, y así todo el año si llegan allá…Algunas veces se zambullen y no tornan jamás a salir;  o porque se ahogan cansados y sin fuerzas y por no poder resollar, o porque algunas bestias marinas los matan o tragan."


Bartolomé de las Casas. Dominio público, s/f.


Canoa para la pesca de las perlas (tomado de The Drake Manuscript: in the Pierpont Morgan Librery. Facsímil de la edición realizada en 1588, Londres, Andre Deutsch Limited, 1996).


ESCLAVOS INDÍGENAS Y ESCLAVOS AFRICANOS
La primera importación de esclavos africanos a Cubagua se lleva a cabo en 1526, 14 años después de  iniciado el tráfico de esclavos indígenas desde las Bahamas para realizar la pesca de perlas.
Por Real Cédula, en 1531 se restringe el número de horas de buceo de los pescadores a 4 por día a 13, 36 m. de profundidad.
Para 1558, a consecuencia de los relatos de maltratos hacia los buzos de Fray Bartolomé de Las Casas, por Real Cédula se prohíbe la esclavización de indígenas para la extracción de perlas, aunque se continuó permitiendo la utilización de esclavos africanos para tal fin.


ORDENANZAS Y CASTIGOS
Luego de recogidas las conchas eran colocadas en la arena, y allí se abrían a consecuencia del calor del sol, posteriormente se sacaba la comida y las perlas de su concha con cuchillos.
Las Ordenanzas que se hicieron para regular  la vida que llevaban las personas involucradas en la extracción de las perlas, disponían que si alguien se robaba una perla corría el peligro de ser azotado y si volvía a hacerlo le cortaban las orejas y lo echaban al abandono. A los buzos que fallecían los lanzaban al mar, lo que atraía a los tiburones, por lo que en 1537 se prohibió  dicha costumbre y quienes desbullaran las ostras debían hacerlo completamente desnudos para evitar los robos.


“Esta concha crece donde se pescan las perlas, en esta concha se encuentra un cierto pelo como de humano, de color dorado y es utilizado por los negros para aliviar el dolor de oído causado por la presión que deben sorportar al sumergirse en busca de las perlas”. (Tomado de The Drake Manuscript: in the Pierpont Morgan Librery. Facsímil de la edición realizada en 1588, Londres, Andre Deutsch Limited, 1996).



viernes, 5 de septiembre de 2014

CUBAGUA - HUELLAS DEL PASADO

CUBAGUA


   Cubagua se encuentra situada entre la Península de Araya y la isla de Margarita. Posee una superficie de 24 Km2. Pasó a formar parte del estado Nueva Esparta a partir del 28 de enero de 1948 y pertenece al municipio Tubores.


HUELLAS DEL PASADO



   Sus inicios hispanos datan del siglo XVI, siendo en 1526 cuando se le conoce como Villa de Santiago y luego en 1528 como ciudad de Nueva Cádiz. En este lugar se extraían recursos marinos como los ostrales de perlas, que motivaron a los exploradores a asentarse en el lugar y establecer el inicio de la exportación comercial entre el resto de América y Europa. Por otro lado, el testimonio cultural de la isla se remonta a varios miles de años, cuando antiguos grupos indígenas desarrollaron prácticas económicas y tecnológicas de gran significación histórica y cultural, que hoy podemos reconocer a partir del estudio de las evidencias arqueológicas. También son importantes las evidencias del pasado más reciente, resultantes de las actividades de exploración y explotación petrolera desarrollados en la isla durante los inicios del siglo XX.


PROTECCIÓN LEGAL

-1943: Declarada Reserva forestal. G. O. No 140700, de fecha 30/04/1943.

-1979: Las Ruinas de Nueva Cádiz son declaradas Monumento Histórico Nacional. G.O. No 31866, del 20 de noviembre.

-1997: Plan de Ordenación del Territorio del estado Nueva Esparta. Ley Orgánica para la Ordenación del Territorio, publicada en lo Gaceta Oficial N° 3.238 (E), de fecha 11/8/83. Establecen: (1) Uso Turístico y (2) Propuesta de Área Bajo Régimen de Administración Especial (ABRAE).

-2000: La isla de Cubagua es declarada Bien de Interés Cultural, G. O. No 36.996 del 19 de julio, con lo cual la isla queda bajo administración y control del Instituto del Patrimonio Cultural.


A partir de la declaratoria de Cubagua como área protegida el Estado venezolano, preocupado por el rescate, conservación y manejo del patrimonio cultural de la isla, asume su salvaguarda desde una perspectiva cultural y natural, con la propuesta de puesto en uso del paisaje y sus excepcionales valores patrimoniales, que deben ser resguardados y administrados para el disfrute y aprendizaje de los visitantes de forma racional y satisfactoria.


LOS TRES ESCENARIOS

Este espacio insular posee valores patrimoniales excepcionales:


a) LO GEOLÓGICO


Evidencia de fenómenos ocurridos en tiempos remotos, como el levantamiento del suelo marino debido a fuerzas tectónicas. Su configuración geomorfológica nos habla de ese pasado distante en el que destacan las zonas que correspondían a las planicies marinas, hoy convertidas en playas y salinas, formaciones dramáticamente erosionadas como el Cañón de Las Calderas y presencia de manantiales y emanaciones de asfalto líquido o brea.


b) LO PALEONTOLÓGICO


Presencia abundante de restos de conchas fosilizadas de moluscos marinos. Fósiles de diversas especies de peces y corales pertenecientes a las edades de Mioceno Tardío y el Plioceno Temprano, es decir, entre 8 y 3 millones de años de antigüedad.


c) LO ARQUEOLÓGICO

-Período Prehispánico. Los concheros de Cubagua constituyen uno de los tipos de evidencia arqueológica prehispánica más evidentes en la isla. Son depósitos monticulares de moluscos marinos relacionados con actividad humana antigua. Estos cancheros han arrojado fechas tan remotas como 4.000 años atrás constituyendo así un ejemplo del modo de vida caribeño que desarrolló estrategias para aprovechar tanto los recursos marinos, como terrestres.

-Período Colonial. Nueva Cádiz fue la primera ciudad construida por los españoles en América durante las primeras décadas del siglo XVI. Fue una ciudad relativamente grande, con dos iglesias y otros edificios públicos y de habitación, tanto para españoles como para indios traídos a Cubagua para trabajar en las pesquerías de perlas. Hay también restos de las actividades que se realizaban en la isla durante el siglo XVI, tales como las bases de muelles, hornos de cal, rancherías, capillas y pozos de agua.

-Periodo Contemporáneo. A partir de 1921 se suceden la exploración y explotación petrolera en la isla. En el año 1939 la Standard Socony realiza dos perforaciones en la zona occidental de la isla demostrando un bajo potencial productivo por lo que fueron suspendidas. Estas evidencias constituyen un testimonio del inicio de la industria petrolera en el país y de la cual la isla de Cubagua forma parte. Posteriormente, en fechas más recientes, -alrededor de los años 60- se produjo un pasajero comercio con las conchas marinas, compradas por una industria para su conversión en calcio, con lo que fueron intervenidos severamente muchos de los concheros primitivos.



BIBLIOGRAFÍA

-IPC (Instituto del Patrimonio Cultural de Venezuela), s/f.